Puno, 23 Agosto, 2017

 

El diamante en bruto más grande del mundo fue subastado… y nadie lo compró

La subasta del diamante en bruto más grande del mundo se detuvo en 61 millones de dólares. Se trata de una piedra de 1109 quilates.Uno de los diamantes en bruto más grandes del mundo fue subastado… pero no consiguió un comprador.

Se trata de un diamante blanco de 1109 quilates, del tamaño de una pelota de tenis, que fue descubierto en el otoño pasado en la mina Lucara de Sudáfrica y los expertos consideran que es la piedra sin cortar de mayores dimensiones del mundo.

La gema fue subastada el miércoles en la sede londinense de Sotheby’s pero no se pudo vender porque la puja no alcanzo la reserva mínima, un precio que no se especificó.

La subasta se detuvo en 61 millones de dólares. Existe un cargo de un 12 por ciento aproximadamente, que se conoce como la prima del comprador y se le añade al precio de la puja, lo que habría elevado el valor total a unos 68 millones de dólares.

“Si se divide entre 1109 quilates, se trata de 62.000 dólares por quilate”, dijo Henri Barguirdjian, presidente y director ejecutivo de Graff Diamonds. “Ese es un precio muy alto para un diamante en bruto por lo que, obviamente, la reserva era bastante alta”.

Normalmente las piedras de este tipo se ofrecen a un grupo de sofisticados comerciantes de la industria del diamante, quienes lo estudian durante semanas para determinar cuántas piedras cortadas podrán sacarse del diamante en bruto. Después de calcular cuánto valdrán esas gemas, envían una propuesta de precio a la empresa minera.

La subasta de Sotheby’s rompió con esa tradición pues quería aprovechar el deseo de personas con grandes recursos económicos que buscan poseer objetos emblemáticos como casas, obras de arte o joyas. Con frecuencia esas personas suelen realizar sus transacciones de manera anónima.

Esta operación se produjo en un momento en que los grandes diamantes sin cortar han alcanzado precios récord en las subastas: en mayo, el Oppenheimer Blue, una piedra de 14,62 quilates que era el favorito del millonario comerciante de diamantes Philip Oppenheimer —cuya familia fue dueña de la compañía minera De Beers— alcanzó la cantidad récord de 57,5 millones de dólares en la subasta. Esa venta sucedió un día después de que un diamante rosa cortado de 15,38 quilates alcanzara el precio de 31,6 millones de dólares, también una cifra récord.

“¿Por qué no seguir con esta estrategia?”, preguntaba William Lamb, director ejecutivo de Lucara Diamond Corp, al explicar la decisión de vender una piedra sin cortar al mejor postor.

En mayo, Lucara vendió de manera privada un diamante en bruto que pesaba 813 quilates en 63 millones de dólares y así impuso un récord de 77.500 dólares por quilate.

Pero el auge del diamante es un fenómeno exclusivo. El precio por quilate de las piedras más pequeñas ha bajado, otra indicación de cómo la diferencia de riqueza entre el segmento del 1 por ciento más acaudalado de la población y todos los demás afecta los patrones de compra en la economía mundial.

El Lesedi La Rona, uno de los diamantes en bruto más grandes que se hayan descubierto.

Los precios para las piedras pulidas de un quilate han caído un 4 por ciento durante el último año debido al dólar, que está más fuerte, y a las dificultades económicas de algunas de las principales economías, señaló Anish Aggarwal, socio de Gemdax, una consultoría estratégica en la industria del diamante.

Esta no es la primera vez que Sotheby’s ha subastado una piedra en bruto. En el 2000, ofertó un bruto de tonos morados y rosa que pesaba 12,49 quilates, pero tampoco se logró vender.

Sin embargo el diamante Lucara, llamado Lesedi La Rona (nombre que significa “Nuestra luz” en dialecto Setswana), no es el diamante más grande que se ha encontrado. Esa distinción le pertenece al Cullinan de 3106 quilates, descubierto en una mina en Pretoria, Sudáfrica en 1905. Fue bautizado en honor a Thomas Cullinan, el director de la empresa minera.

Más tarde fue cortado en nueve piedras de tamaño discreto, la mayor de las cuales fue el Cullinan I, de 530 quilates, también conocida como La gran estrella de África. Cuatro años después del descubrimiento, Cullinan I y Cullinan II fueron presentados al rey Eduardo VII en una ceremonia en el Castillo de Windsor.

Después el Cullinan I se colocó en el cetro del monarca. Las piedras restantes fueron incorporadas a otras piezas de la colección real.

Algunos expertos creen que el brexit de la semana pasada afectó el interés de los compradores. Aunque los clientes de Sotheby’s tuvieron la oportunidad de examinar la piedra con antelación es evidente que no pensaron que una gema de esas dimensiones, que seguramente deba ser cortada en piedras más pequeñas, justifique un precio tan elevado.

Redes Pachamama (Fuente: nytimes)