El presidente de la Asociación de Contribuyentes del Perú, José Ignacio Beteta, reveló que el 90% de los hospitales en Puno presentan serios problemas de infraestructura. La cifra supera el alarmante promedio nacional, donde el 60% de los establecimientos de salud del Estado no cumplen con condiciones adecuadas.
Beteta cuestionó el uso de los impuestos ciudadanos al detallar que solo tres de cada diez almacenes de medicamentos cumplen con estándares básicos. El especialista planteó una interrogante clave sobre el destino real de los recursos públicos asignados al sector salud.
El representante identificó tres problemas estructurales. El primero es el sistema de compras estatales, que calificó como excesivamente burocrático. Señaló que los procesos complicados de licitaciones generan más oportunidades para irregularidades que las mismas medidas anticorrupción.
Un segundo problema es la mala gestión presupuestal. Beteta explicó que el 70% del presupuesto hospitalario se destina a planillas y gasto corriente, dejando mínimos recursos para equipamiento e infraestructura. Sugirió alianzas público-privadas como solución parcial, basado en experiencias exitosas en Lima.
Como tercer factor, mencionó las fallas en la descentralización. Aunque el Ministerio de Salud envía medicamentos, son los gobiernos regionales los responsables de distribuirlos adecuadamente. Esta gestión deficiente afecta directamente a regiones como Puno.
Beteta analizó el fenómeno de la «hospitalitis», donde pacientes acuden a hospitales por problemas que deberían atenderse en postas médicas. El problema radica en que estos centros primarios carecen de medicamentos y equipos básicos para funcionar correctamente.
El experto criticó el enfoque reactivo del sistema de salud peruano. Propuso fortalecer la medicina preventiva con chequeos regulares y promoción de hábitos saludables, medida que reduciría costos a mediano plazo.
En Puno, la carencia más grave no es solo de infraestructura sino de especialistas. Hospitales como el Regional de Manuel Núñez Butrón, sufren la falta de cardiólogos, oncólogos y radiólogos para atender demandas específicas.
Como solución, Beteta propuso modelos innovadores de contratación con el sector privado. Mencionó el antiguo sistema de EsSalud que incorporaba clínicas privadas bajo estándares de calidad y pago por servicio.
Finalmente, el experto señaló que el gobierno actual carece de fuerza política para implementar reformas profundas. Sugirió modificar las rígidas normas laborales estatales que impiden redistribuir especialistas a las zonas más necesitadas del país.
