La socióloga Anahí Durand Guevara lanzó una fuerte crítica contra la clase política peruana, describiendo al Congreso como un «burdel» y señalando la profunda desconfianza de la ciudadanía hacia las instituciones del Estado, incluyendo a la presidenta Dina Boluarte. Durand Guevara afirmó que no se esperan soluciones reales a los problemas del país desde el actual gobierno, lo que genera incertidumbre sobre el futuro político y la posibilidad de cambios significativos.
Anahí Durand Guevara explicó que la permanencia de Dina Boluarte en el poder se debe a que garantiza los intereses de ciertos grupos económicos. En contraste, recordó la rapidez con la que se actuó contra figuras como Pedro Castillo, lo que evidencia un doble rasero en el actuar del Congreso frente a diferentes actores políticos.
La socióloga señaló que existe la posibilidad de que algunos sectores políticos generen caos para luego presentarse como salvadores en futuras elecciones. Sin embargo, consideró que esta estrategia subestima la capacidad de discernimiento del pueblo peruano. Aun así, expresó preocupación por la manipulación de las reglas electorales por parte del Poder Judicial, el Congreso y el Ejecutivo.
Durand Guevara destacó la importancia de la movilización ciudadana como una forma de defender la democracia ante un sistema político que parece amañado. Aunque reconoció que la ciudadanía no es homogénea, resaltó que existen sectores conscientes de la grave crisis institucional que vive el país y que están dispuestos a luchar por cambios.
La socióloga enfatizó que el principal compromiso de cualquier partido político debería ser el respeto al voto popular, algo que considera ausente en la actual clase política. Para lograr una verdadera representación, Durand Guevara ve con buenos ojos la convocatoria a una asamblea constituyente que reforme las instituciones viciadas del Estado.
Respecto al Poder Judicial, Durand Guevara fue contundente al afirmar que está incluso más corrompido que el Congreso. La ciudadanía ha perdido la confianza en este poder del Estado, especialmente tras el juicio contra Pedro Castillo, donde se percibe una condena preestablecida y una manipulación del debido proceso.
Finalmente, Durand Guevara advirtió sobre el rol de las fuerzas armadas, sugiriendo que apoyan de manera subrepticia al actual gobierno, configurando un «neogolpismo» donde el poder se ejerce desde el Congreso con respaldo militar. También cuestionó la presencia de exmilitares en la política, señalando que sus intereses podrían estar ligados a negocios particulares más que al bienestar del país.
