Las siete personas que perdieron la vida en un trágico incidente el jueves 21 de diciembre dentro de la bocamina 3-4 del proyecto Lago de Oro, ubicado en el centro poblado la Rinconada, no eran mineros legítimos. A pesar de su apariencia, no formaban parte de los trabajadores de las empresas mineras autorizadas para la extracción de oro en los socavones.
Los fallecidos eran presuntos miembros de la banda conocida como Los Primos, una organización dedicada al reclutamiento de individuos con el propósito de llevar a cabo robos de minerales. Tras proporcionarles armas y dinamita, estos individuos se organizan para tomar el control de minas y explotar ilegalmente el valioso metal, eludiendo las normativas legales.
Según varios operadores mineros, quienes confirmaron que el socavón donde se descubrieron los cuerpos sin vida de los siete individuos fue ocupado por personas desconocidas hace aproximadamente dos semanas. «Estos individuos no ingresaron por las entradas regulares de las minas; utilizaron puntos de acceso diferentes» indicaron los trabajadores.
Antes de perder la vida, los presuntos mineros habrían estado haciendo perforaciones con una máquina conocida como “Bochs” la cual habría explotado cuando le recargaban combustible sin apagar el motor. Para los peritos de la Policía Nacional eso explicaría por qué todos murieron calcinados y con el rostro casi irreconocibles. La otra tesis es que provocaron una detonación y no lograron escapar a tiempo. La Policía Nacional no ha descartado otra hipótesis de investigación la cual estaría referida a una pelea entre bandas por tomar control de los socavones en disputa.
