La unidad minera San Rafael y la comunidad de Antauta acordaron un reinicio gradual de operaciones que permita, a la vez, una reactivación del empleo y la economía local, que se encuentran gravemente afectados por la crisis política.
A la fecha solo se están activando labores mínimas de producción que emplean a unos 80 trabajadores (la mayoría locales).
Las infraestructuras y procesos más significativos en términos de empleo de mano de obra y producción (como son mina y planta concentradora), aún se encuentran suspendidas.
Se activarían más adelante conforme se cuenten con las condiciones sociales necesarias para el tránsito de insumos y minerales.
