El arqueólogo y paleoantropólogo francés Ludovic Slimak propone, en su nuevo libro ‘El último neandertal’, que los sapiens provocaron la desaparición abrupta de los neandertales hace 40.000 años, no mediante exterminio sino mediante una presión demográfica y territorial sin precedentes.
Slimak sustenta su teoría en el hallazgo de ‘Thorin’, uno de los últimos neandertales, descubierto en 2015 en la gruta de Mandrin, Francia, donde métodos microcronológicos revelaron que los neandertales desaparecieron del sitio en menos de un año tras la llegada de los sapiens.
«Una vez que los sapiens entran en escena, los neandertales no regresan, ese silencio repentino es tan elocuente como cualquier esqueleto«, afirmó el investigador vinculado al CNRS francés y a la Universidad de Toulouse-Le Mirail.
Retirada estratégica, eficiencia sapiens y mestizaje limitado
Los neandertales dominaron Eurasia durante cientos de miles de años, pero su organización en grupos pequeños y separados contrastaba radicalmente con la capacidad sapiens de coordinar a miles de individuos no emparentados con normas culturales estandarizadas.
Esa eficiencia organizativa sapiens generó una expansión demográfica y territorial devastadora para los neandertales, quienes optaron por una invisibilidad estratégica similar a la de pueblos indígenas como los Yahi de California o comunidades actuales de la Amazonia.
La genética confirma que hubo cruce entre ambas especies, pues todos los humanos fuera del África subsahariana llevan entre uno y tres por ciento de ADN neandertal, aunque Slimak advierte que eso refleja episodios raros de mestizaje, no una coexistencia prolongada.
Tecnología, normalización cultural y advertencia para el presente
Los sapiens ya dominaban el tiro con arco 12.000 años antes de los últimos neandertales y producían miles de puntas de proyectil estandarizadas con tolerancias milimétricas a distancias de miles de kilómetros, evidenciando una coordinación cultural sin equivalente neandertal.
«Convertirlos en nosotros mismos es, en cierto modo, matarlos dos veces, la primera muerte fue biológica y la segunda, conceptual«, señaló Slimak, llamando a reconocer que los neandertales representaban una humanidad fundamentalmente diferente a la nuestra.
Para Slimak, los neandertales son un espejo que revela la eficiencia estructural del sapiens, una fuerza que hoy se replica en la pérdida de biodiversidad, la fragmentación de ecosistemas y la homogenización cultural a escala planetaria.
