Un artista plástico con discapacidad física realiza trabajos de pintura mural en la Avenida Bolívar de Puno, Bladimir Espillico, quien adquirió su condición hace cinco años durante la pandemia, continúa ejerciendo su pasión por el graffiti y el arte callejero sin permitir que las adversidades lo detengan.
El artista adaptó su silla de ruedas con ruedas delanteras especiales que le facilitan la movilidad necesaria para pintar murales de gran formato, actualmente trabaja en representaciones de danzas autóctonas de la zona junto a otros artistas locales, además de realizar algunos trabajos publicitarios para la Universidad Continental en el mismo tramo de la avenida.
«No importa las adversidades, al final de cuentas es otro día y siempre se puede empezar de nuevo cada vez que uno pueda y quiera, más que todo depende de uno mismo querer hacer las cosas», declaró Espillico durante la ejecución de los trabajos en horas de la mañana.
Mensaje de superación personal
Espillico practica el arte desde hace siete años, desde su época escolar, con especialización en arte callejero y graffiti, asistió al proyecto de murales en la Avenida Bolívar para contagiarse del espíritu de los artistas locales que trabajan con temáticas culturales autóctonas, aunque su preferencia personal continúa siendo el graffiti urbano.
El artista dirigió un mensaje contundente a personas con discapacidad que enfrentan depresión o abandono, «el mundo es grande como para quedarse encerrado en su cuarto, la depresión siempre va a estar ahí y hay que afrontarla cada día, cada día se tiene una oportunidad y todo depende de uno», expresó con firmeza.
La iniciativa de murales en la Avenida Simón Bolívar busca promover la cultura visual puneña con representaciones de danzas tradicionales, Espillico representa un ejemplo de inclusión laboral en el sector artístico al demostrar que las limitaciones físicas no impiden el desarrollo profesional cuando existe determinación y adaptación técnica adecuada.
