Arturo Fernández Bazán, exalcalde de Trujillo y precandidato presidencial, afirmó que el Perú vive una grave crisis de corrupción e impunidad que favorece a grandes capitales y deja al ciudadano común desamparado sin acceso a servicios básicos como salud, educación y seguridad.
El político sostiene que la única salida inmediata es volver a la Constitución de 1979 y llevar el Congreso de la República a Puno, porque considera que el actual sistema mantiene privilegios para empresarios y políticos que no rinden cuentas y que gobiernan desde Lima de espaldas al país.
Fernández aseguró que los problemas del norte, sur y centro son un calco, pues en todas las regiones se repiten ríos contaminados por la minería, impuestos mal distribuidos, hospitales inconclusos y centros médicos sin recursos, una radiografía que muestra un abandono generalizado del Estado.
El exalcalde relató casos de empresas que operan sin sanción, como el derrumbe del techo del centro comercial Real Plaza en Trujillo o los sueros defectuosos de Medifarma que provocaron muertes y nunca generaron responsabilidades judiciales, un panorama que se repite con el derrame de crudo de Repsol.
Fernández considera que la Constitución actual solo protege a millonarios nacionales y extranjeros, permite obras inconclusas y libera de responsabilidad a funcionarios, porque nunca un gobernador, un alcalde o un gerente de obra va a prisión pese a cometer fallas que afectan a miles de familias.
El precandidato comparó la detención inmediata de Pedro Castillo al dejar Palacio con la supuesta falta de investigaciones a Dina Boluarte, señalando que esa diferencia muestra cómo la justicia persigue a unos y protege a otros generando un sistema desigual que erosiona la confianza ciudadana.
Una de sus propuestas centrales es restituir la Constitución de 1979, pues asegura que la de Fujimori convirtió al país en una hacienda para los más poderosos y que seguir bajo esas reglas significa mantener la impunidad de empresas y autoridades acusadas de fallas graves en su gestión.
Fernández además pide llevar el Congreso a Puno, porque afirma que reunirse en locales exclusivos de Lima facilita negociados y leyes que no benefician a la mayoría, mientras las regiones continúan postergadas sin representación real en las decisiones nacionales.
Durante una visita a Tambillo en Puno, Fernández comprobó que una posta de salud no tiene ambulancia ni equipos modernos y funciona solo con suero, termómetro y tensiómetro, un hecho que, en su opinión, refleja el mismo abandono que viven cientos de localidades del norte peruano.
En Arequipa, señaló hospitales millonarios que llevan más de diez años inconclusos y que nunca funcionaron por fallas en su construcción, sin que hasta hoy alguna autoridad responsable haya sido encarcelada, un recordatorio de la falta de sanción en megaproyectos nacionales.
El precandidato de partido político Un Camino Diferente, también se refirió al sector agropecuario y puso como ejemplo a Gloria, empresa que según él maneja la industria lechera sin control estatal, imponiendo condiciones abusivas a pequeños ganaderos y reduciendo su margen de ganancia en regiones como Cajamarca y zonas del sur.
Explicó que Gloria obliga a ganaderos a comprar vacas con baja producción y amenaza con no recoger su leche si no aceptan, además paga precios considerados irrisorios, todo esto protegido por normas que en la práctica sirven a intereses privados sobre las necesidades del productor.
Fernández agregó que el gobierno debe fijar reglas claras en el mercado y sancionar a las compañías que manipulan precios, porque este patrón también ocurre en la minería donde los pequeños productores terminan vendiendo su oro a valores impuestos por las grandes corporaciones.
En sus declaraciones, Fernández concluyó que el país debe proteger al pequeño ganadero, agricultor y minero para evitar que se conviertan en peones de los grandes, mientras asegura que su trayectoria municipal puede ser revisada por cualquier ciudadano, porque pide una prensa libre e independiente.
