Autoridades de Ecuador, Colombia y la DEA desmantelaron dos grandes laboratorios clandestinos fronterizos con capacidad para procesar 25 toneladas semanales de droga, luego de tres meses de investigación conjunta.
El primer laboratorio, ubicado en Esmeraldas, Ecuador, podía producir 15 toneladas semanales y empleaba entre 60 y 80 personas. El segundo, en Colombia, procesaba 10 toneladas.
Estos laboratorios se hallaban a 4 kilómetros de otro desmantelado semanas atrás, el más grande hasta entonces en Ecuador. La geografía facilita a grupos criminales evadir patrullajes.
El comandante Rodríguez atribuyó el laboratorio ecuatoriano al Frente Oliver Sinisterra, vinculado a la Segunda Marquetalia, disidencia de las FARC en esa zona fronteriza.
El general Cevallos señaló que estas «cocinas» son clave en la cadena de narcotráfico. Se presume la droga era transportada en lanchas a caletas para su distribución internacional.
Se decomisaron hornos, una cocina industrial, tanques y 8 sacos de droga. Las autoridades estiman un golpe anual de $1.500 millones a la economía ilegal del narcotráfico.
Expertos consideran que los crecientes y grandes hallazgos sugieren que narcotraficantes colombianos buscan extender sus laboratorios a Ecuador, aunque las autoridades ecuatorianas lo niegan.
