El gobierno de Brasil comprometió 3.100 millones de reales para inversión ecológica en la Amazonía, mediante el programa Eco Invest, ampliando su apuesta por la bioeconomía y el turismo sostenible en la región.
Biodiversidad y economía amazónica en juego
Brasil mantuvo más del 60% de la selva amazónica bajo su jurisdicción, y el programa Eco Invest, lanzado en 2024, redujo el riesgo para inversores privados mediante garantías del Tesoro Nacional a una tasa anual del 1%.
El modelo de financiamiento combinado exige que los bancos movilicen al menos cuatro veces los fondos públicos recibidos, con inversores extranjeros aportando mínimo el 60% del capital privado comprometido.
El ministro de Medio Ambiente, João Paulo Capobianco, afirmó que Eco Invest «apoya el camino de Brasil hacia emisiones netas cero para 2050, creando incentivos para actividades que no dependen de la deforestación.»
Tensión entre avances ecológicos y retrocesos legislativos
La Cámara Baja aprobó proyectos que debilitan la lucha contra crímenes ambientales, incluyendo uno que dificulta sanciones basadas exclusivamente en monitoreo satelital, herramienta clave que redujo un 50% la deforestación amazónica desde 2023.
El Observatorio del Clima advirtió que estas medidas «reducen la capacidad del Estado brasileño para prevenir y controlar los impactos económicos, sociales y climáticos del cambio climático,» según declaración oficial del lunes.
En la última subasta del programa, ocho bancos comprometieron 10.100 millones de reales adicionales, mientras que la secretaria Carina Pimenta destacó el apoyo a cooperativas de açaí y nueces de Brasil en áreas de conservación.
Recursos, metas y compromisos climáticos del gigante amazónico
El programa acumuló 140.000 millones de reales en recursos combinados públicos y privados, destinados a infraestructura, turismo sostenible y bioeconomía en los estados más pobres del país, históricamente ligados a la expansión agropecuaria.
El Tesoro Nacional aportó 3.100 millones de reales el lunes y los bancos sumaron otros 10.100 millones adicionales, impulsando actividades que, según Capobianco, preservan la productividad agrícola sin comprometer la cobertura forestal desde 2023.
Capobianco subrayó que, pese a las iniciativas del Congreso que generan dudas, Brasil «permanece en un camino de control y reducción de la deforestación», reafirmando sus compromisos climáticos internacionales ante la comunidad global.

