La brecha ideológica entre Lima y el sur del Perú tensiona los resultados de las elecciones presidenciales, advirtió la periodista Jacqueline Fowks. Mientras tanto, mesas de votación en Lima Sur registraron retrasos durante las primeras horas del día, y los candidatos realizan actividades sin mayor control.
En declaraciones al programa Democracia Total de Pachamama Radio, la periodista detalló que Lima concentra el 30% del electorado nacional; sin embargo, esto no define por sí solo al presidente. Asimismo, señaló que, aun con las mesas abiertas, los candidatos desarrollan actividades con riesgo de incurrir en propaganda, sin que exista una fiscalización adecuada.
«Toda la campaña no ha habido mucha fiscalización a los candidatos por parte del Jurado Nacional de Elecciones», señaló Fowks, evidenciando una omisión institucional que atraviesa el proceso democrático desde sus etapas previas.
Indecisos y conservadurismo limeño complican el panorama
En anteriores elecciones, Lima votó mayoritariamente por candidatos conservadores, en contraste directo con las preferencias del sur del país, una dinámica que genera preocupación e incluso temor en sectores de la capital.
Este desequilibrio geográfico impacta la cohesión política nacional, porque la expectativa social se concentra en las regiones sureñas, cuya orientación ideológica históricamente opuesta a Lima puede inclinar la balanza presidencial de forma determinante.
Un porcentaje importante de votantes aún permanece indeciso, y según Fowks, muchos electores buscan información de último momento para asegurarse de que su voto sea válido, revelando deficiencias en la educación electoral previa.
Logística deficiente y expectativa por el voto sureño
El retraso en la instalación de mesas en Lima Sur suma un factor logístico al escenario de incertidumbre, afectando directamente el acceso oportuno al sufragio en una zona cuyo peso electoral resulta relevante para el conteo final.
«Hay expectativa acerca de por quién optarán en el sur», puntualizó Fowks, subrayando que esa región concentra la atención política del país ante su historial de preferencias distintas al eje conservador que domina la capital.
El resultado final dependerá del equilibrio entre el bloque limeño conservador y el voto sureño, un balance geográfico que, sumado a la alta indecisión y la débil fiscalización, hace de esta jornada una de las más imprevisibles en años recientes.
