La candidata al Senado Nacional por el partido político Juntos por el Perú, Anahí Durán, demandó justicia por las víctimas de la represión militar en Puno y propuso la figura de muerte cruzada para estabilizar la democracia peruana.
Durán calificó como un «pacto mafioso» la coalición que destituyó a Pedro Castillo, instaló a Dina Boluarte y continuó con José Jerí. Denunció que las Fuerzas Armadas reciben pensiones equivalentes al 100 % de su último sueldo como pago por reprimir al pueblo.
La socióloga advirtió que la represión dejó una herida abierta en Puno. Cuestionó además la visita del premier Gustavo Adrianzén al sur del país, señalando que llegó «a hacer show» sin transparencia ni propuestas concretas para la región.
La propuesta de muerte cruzada establece que, si el presidente elegido es vacado, también el Congreso debe disolverse y convocar elecciones generales. Citó a Ecuador, que aplicó este mecanismo entre 1997 y 2007, eliminando el circo de destituciones presidenciales.
Por otro lado, Durán defendió a Roberto Sánchez ante cuestionamientos mediáticos sobre su abstención en la vacancia de Castillo. Indicó que el propio Castillo respaldó públicamente a Sánchez, señalando que esa situación fue conversada y subsanada entre ambos.
La candidata propuso cuatro ejes para Puno: seguridad alimentaria con apoyo a la agricultura familiar, infraestructura y saneamiento planificado, un ministerio de planificación, y respeto al voto popular. Señaló que Juliaca arrastra años sin agua ni desagüe dignos.
Finalmente, Durán cuestionó las encuestas por su sesgo urbano, afirmando que «la verdadera encuesta es el pueblo.» Convocó al electorado a votar el 13 de abril por Juntos por el Perú, destacando que recorrió el país caserío por caserío para escuchar a las mayorías.
