El presidente del directorio del Incuse, Roger Valencia, informó que S/ 12 mil millones del canon gasífero en Cusco están atrapados actualmente en obras paralizadas y proyectos públicos sin terminar. Esta alarmante cifra representa una gran parte de los S/ 32 mil millones recibidos durante las últimas dos décadas. Por lo tanto, el dinero destinado al bienestar social permanece congelado por la ineficiencia administrativa de los diversos gobiernos del departamento.
El material presentado por INCUSE señala que el 75 % del presupuesto inmovilizado se concentra en gobiernos locales. Entre los casos expuestos figura Echarati con S/615.4 millones inmovilizados, monto equivalente al 106-07 % de su PIM anual 2025; y Megantoni, distrito que más canon recibe en la región Cusco y segundo a nivel nacional, con S/704.77 millones inmovilizados, cifra que representa el 149.31 % de su PIM anual.
Canon gasífero en Cusco y obras abandonadas
El exministro Roger Valencia explicó detalladamente que las provincias con mayores ingresos económicos por canon registran la más alta cantidad de proyectos detenidos. Por consiguiente, las zonas afectadas por el estancamiento presupuestal son las provincias de La Convención, Espinar, Canchis y Cusco.
Muchas de estas intervenciones abandonadas corresponden legalmente a parques urbanos, puentes vehiculares, caminos vecinales y sistemas locales de agua potable. Estas obras buscaban mejorar las condiciones de vida en pequeños poblados de Megantoni, Pichari, La Convención y también la provincia de Espinar. Sin embargo, 600 mil ciudadanos cusqueños sufren la pérdida total de los beneficios sociales prometidos por la ejecución de estos proyectos.
“Seiscientos mil ciudadanos del Cusco no han recibido los beneficios de estas obras porque estas se encuentran paradas por todo este tiempo y, efectivamente, el ciudadano tiene derecho a decir: ¿Dónde está el puente que se inició? ¿Dónde está el camino?¿Dónde está el parque?”, manifestó.
Valencia sostuvo que las detenciones responden a la pésima calidad técnica de los perfiles y proyectos iniciales. “Lo primero que hemos encontrado es una mala calidad de los proyectos iniciales. Lo segundo es que hay un incentivo perverso. El incentivo perverso es que es muy fácil iniciar una obra, premia mucho poner la primera piedra y, sin embargo, concluirla cuesta mucho”, explicó.
Finalmente, el representante de la entidad recomendó evaluar a los gobernantes basándose exclusivamente en la terminación efectiva de sus obras, culminación de proyectos y su puesta en servicio para la ciudadanía.
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