Niñas, niños, adolescentes y familias del CEDIF Juli celebraron el Año Nuevo Andino con danzas tradicionales, rituales ancestrales y un homenaje a la Pachamama a orillas del lago Titicaca. La jornada reunió cultura, identidad y convivencia en una fecha central para el mundo andino.
La actividad se realizó con la participación de usuarios, familias y el equipo técnico del centro, con el fin de reforzar el valor de las costumbres heredadas por generaciones. El encuentro también buscó acercar a los más pequeños a las raíces de su pueblo.
Durante la ceremonia, los participantes hicieron el tradicional agradecimiento a la Madre Tierra, una expresión de gratitud por las cosechas y de deseo por un nuevo ciclo de bienestar. Para los pueblos andinos, el 21 de junio marca el inicio de un tiempo nuevo.
La jornada también mostró danzas como Quena Quena o Q’arapulis, la Danza de los Lupacas, la Danza de Los Tenientes y la presentación de Jiura Jauqueris. Cada número artístico reflejó labores del campo y el vínculo con la vida cotidiana andina.
Uno de los momentos más esperados fue el qoqawi, con papa, chuño, habas, queso, carne y huevo, entre otros alimentos de la zona. Ese compartir fortaleció la unión entre las familias y reforzó valores como respeto y solidaridad.
El Inabif destacó que estas actividades ayudan a que niñas, niños y adolescentes aprendan de los saberes de los mayores. Con ello, la institución impulsa identidad cultural, autoestima y sentido de pertenencia en las nuevas generaciones.

