Dos cerros del sector Taparachi, en Juliaca, presentan grietas profundas, plataformas destruidas y vegetación casi extinta por la extracción de cascajo, material de primera calidad usado en la construcción de vías de la región.
El cerro San Cristóbal, el más afectado, muestra rajaduras visibles en toda su superficie. El desbalance generado por la extracción provoca un riesgo inminente de desmoronamiento en la cima, donde antes se celebraba la festividad de las Cruces cada primero de mayo.
La festividad, que reunía a los vecinos del sector, fue trasladada a un cerro aledaño con el apoyo de la Municipalidad Provincial de San Román. La cruz instalada en la cima fue reubicada ante el peligro que representa la plataforma original, hoy completamente destruida.
La extracción opera con acceso vehicular habilitado desde la organización Tahuantinsuyo. Montones de material acumulado esperan ser cargados; sin embargo, no se pudo identificar al responsable, ya que se presume que el área es de propiedad privada.
La flora nativa, como la muña, la salvia y la tola, prácticamente desapareció del lugar. La fauna, que incluía pájaros carpinteros, lagartos y culebras, también enfrenta la pérdida de su hábitat por la destrucción sistemática de los cerros.
Se registró estas imágenes durante un feriado para evidenciar la gravedad del daño. La zona colinda con el hospital materno infantil y áreas densamente pobladas que, además, sufren inundaciones frecuentes cuando llueve, agravando el impacto ambiental.
