Ciudadanos de Juliaca quemaron un muñeco de 3 metros del presidente José Jerí durante los actos conmemorativos del 9 de enero de 2023, en rechazo a su gestión. El hecho ocurrió en el óvalo de la salida Cusco, donde manifestantes lo pasearon al ritmo del himno “Dina asesina”.
El muñeco, apodado “Pajerín”, fue golpeado por mujeres con polleras y waracas antes de ser incendiado. Un dirigente encarnó al mandatario con movimientos burlescos, generando risas y burla entre los asistentes, quienes expresaron su indignación por los hechos ocurridos hace tres años.
Los manifestantes también construyeron un helicóptero a escala, colgado en el Bypass de la salida Cusco. Este símbolo recordó el sobrevuelo de una aeronave militar el 9 de enero, desde la cual, según videos vetados en redes, se habrían realizado disparos contra civiles.
“No queremos a Jerí en Puno”, advirtieron los pobladores, quemando el helicóptero tras ondearlo con waracas. El acto simbólico reflejó el rechazo a su posible visita y a la gestión que consideran cómplice de las muertes registradas en 2023.
La protesta incluyó críticas a cinco congresistas puneños: Carlos Zeballos, Flavio Cruz, Jorge Luis Flores, Wilson Quispe y Óscar Zea. Los calificaron de “traidores” por su presunta complicidad con el gobierno, mientras rechazaban a candidatos que intentaron sumarse al acto sin éxito.
El dirigente que personificó a Jerí declaró que “su gobierno no es reconocido” y lo acusó de ser “usurpador y cómplice de las matanzas”. Las palabras resonaron entre los asistentes, quienes corearon consignas en contra de la gestión interina.
El evento cerró con un mensaje claro: la población juliaqueña mantiene viva la memoria de las víctimas. La quema del muñeco y el helicóptero simbolizó su lucha por justicia, tres años después de una jornada que marcó a la región con violencia y dolor.


