Los consejeros del Gobierno Regional de Puno, en su mayoría, actúan como figuras decorativas sin cumplir con su deber de fiscalizar y trabajar en favor de los productores agropecuarios, según Julio Martínez.
Martínez afirmó que, desde la creación del gobierno regional, no se ha justificado su función, pues no promueven normas que impulsen la economía regional y generen productividad.
La función de fiscalización, según Martínez, es nula. En lugar de censurar y citar a funcionarios cuestionados, los consejeros recomiendan a allegados y encubren la corrupción del ejecutivo.
Martínez sugirió repensar los resultados del trabajo de los consejeros, argumentando que no se justifica la dieta que reciben mensualmente. Además, señaló que algunos consejeros, como el profesor Reynaldo Choquehuanca de Azángaro, siguen dictando clases con normalidad, lo cual impide una fiscalización efectiva.
