La profesora Inés Antonia Santos Ribeiro inauguró el evento paralelo a la COP30 en la Universidad Federal de Pará con un mensaje claro: «Aquí nos escuchan, aquí nuestras voces son valoradas», donde más de 200 líderes indígenas de la Amazonía exigieron acciones climáticas desde su perspectiva ancestral.
La Cumbre del Pueblo arrancó en Belem con cantos, danzas y protestas que marcaron un espacio donde las comunidades afectadas por el cambio climático alzan su voz. El 80% de la biodiversidad mundial se protege en territorios indígenas, según datos de la ONU, evidenciando el rol crucial de estos pueblos.
El evento celebrado a orillas del río Amazonas contrasta con la cumbre oficial donde delegados revisan promesas incumplidas mientras los indígenas exigen soluciones inmediatas. «No somos víctimas, somos guardianes», declaró un líder de la etnia Munduruku. La deforestación en la Amazonía aumentó un 12% en 2025, según el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil.
Rituales ancestrales contra la crisis climática
Más de 50 comunidades participaron en rituales tradicionales, pintando sus rostros y compartiendo saberes durante la ceremonia de apertura. Los líderes repitieron en coro que «la tierra no es un recurso, es nuestra madre», reclamando su rol activo en las decisiones climáticas frente a políticas que históricamente los han excluido.
Brasil eligió Belem para la COP30 con el objetivo de visibilizar el rol de los pueblos originarios en la crisis climática al realizar la cumbre en el corazón de la selva amazónica. «Sin nosotros, no hay solución», advirtió una representante Yanomami, recordando que sus territorios almacenan 200.000 millones de toneladas de carbono vitales para el equilibrio del planeta.
La Cumbre del Pueblo se extenderá hasta el 15 de noviembre con mesas de diálogo sobre minería ilegal y conservación que reúnen a activistas, académicos y artistas. «El clima no espera, nuestras vidas tampoco», corearon los asistentes mientras el fotógrafo Fernando Llano, ganador del Pulitzer 2024, capturó la resistencia pacífica pero firme de quienes no tienen tiempo que perder.
