Nueve millones de peruanos siguen en situación de pobreza, a pesar de la recuperación económica registrada en 2024. Esta cifra representa una disminución en comparación con el año anterior, pero aún está lejos de los niveles previos a la pandemia. Según Miguel Alzamora, economista senior del Instituto Peruano de Economía (IPE), hay aproximadamente tres millones de personas más en condición vulnerable que en el 2019.
En una entrevista con Razón Libre de Pachamama Radio, informó que la economía peruana creció un 4% en el primer trimestre del año, superando el 3% alcanzado al cierre de 2023. Este crecimiento ha sido clave en la reciente disminución de la pobreza en varias regiones del país.
El avance contrasta con la recesión de 2023, cuando fenómenos climáticos como El Niño golpearon duramente sectores productivos. La agricultura, la pesca y las actividades extractivas fueron las más afectadas, y esta crisis se extendió a los sectores de comercio y servicios, especialmente en zonas vulnerables, indicó.
Actualmente, la tasa de desempleo se sitúa en torno al 4%, una de las más bajas de la región. Alzamora destacó que la población económicamente activa muestra señales de recuperación, luego de un año en que muchas familias perdieron ingresos debido a los estragos del fenómeno climático.
Factores determinantes para la reducción de pobreza
De acuerdo con el IPE, tres factores han sido determinantes en la reducción de la pobreza: el crecimiento económico, la estabilidad de precios impulsada por el Banco Central y las políticas de redistribución del Estado. Estos elementos, aunque con distinto peso, han sido fundamentales para mejorar algunos indicadores sociales, indicó.
Los especialistas prevén que el crecimiento económico continuará en los próximos trimestres. Sin embargo, advierten que, para reducir significativamente la pobreza, el país necesita mantener un crecimiento sostenido por varios años.
Aunque las cifras muestran avances, la situación sigue siendo preocupante. Millones de peruanos aún carecen de acceso a servicios básicos, empleos estables y oportunidades reales de desarrollo. La mejora económica no se ha traducido de manera equitativa en todos los sectores de la población.
Subrayó que el reto principal es convertir este crecimiento en una base sólida para la inclusión social. “El crecimiento es necesario, pero no es suficiente. Se requiere un enfoque integral que priorice la inversión en educación, salud e infraestructura en las zonas más rezagadas”, concluyó.
