Los dirigentes de las cuatro zonas de Juliaca encabezados por Juan Zapata Chambilla, expresaron su indignación contra la EPS Sedajuliaca por el deterioro del servicio de agua potable en la urbanización Santa Marcelina, donde se reportó agua con colores fétidos y posibles heces.
La protesta surgió tras una denuncia vecinal que evidenció las pésimas condiciones del agua distribuida en el sector. Los dirigentes cuestionaron el incremento de tarifas pese al empeoramiento progresivo del servicio que reciben miles de usuarios en la provincia de San Román.
En asamblea magna realizada ayer, los representantes vecinales debatieron tres temas prioritarios: el servicio de Sedajuliaca, la donación de patrulleros y el proyecto Cono Sur. La población acordó por unanimidad exigir respuestas inmediatas a la empresa prestadora del servicio.
Los líderes comunales solicitaron explicaciones sobre «la suba indebida» de tarifas, el estado contaminado del agua y presuntos actos de corrupción que involucrarían medio millón de soles desaparecidos. Gustavo Mamani Samata, secretario de Economía, respaldó las denuncias sobre las condiciones insalubres del líquido elemento que consume la población.
Además, los dirigentes presentaron documentos formales ante Sedajuliaca y el municipio provincial demandando una reunión urgente con las autoridades. Zapata Chambilla manifestó que el maltrato y la contaminación del agua afectan gravemente a los pobladores de la zona.
«No sabemos en qué condiciones sube también la tarifa del agua potable», declaró Mamani Samata, quien enfatizó que el deficiente servicio persiste desde hace varios años sin mejoras significativas. La comunidad rechaza pagar más por un suministro cada vez peor.
Finalmente, los representantes vecinales advirtieron que tomarán medidas de lucha como plantones y paralizaciones si las autoridades de Sedajuliaca no atienden sus reclamos. La asamblea determinó que los patrulleros municipales deben destinarse al patrullaje integrado con rondas urbanas.
