Nuestra deportista inició las prácticas en la piscina de Campo de Marte con un grupo importante de nadadores cumpliendo los protocolos de bioseguridad del IPD luego de casi 100 días de aislamiento social.

Nuestra deportista inició las prácticas en la piscina de Campo de Marte con un grupo importante de nadadores cumpliendo los protocolos de bioseguridad del IPD luego de casi 100 días de aislamiento social.

 

La natación ha vuelto a los entrenamientos en su primera fase cumpliendo los requerimientos de bioseguridad ordenados y aprobados por el Ministerio de Salud y el Instituto Peruano del Deporte. Una de sus deportistas que ya entrenó en la pileta de Campo de Marte es Fernanda León quien está en la selección juvenil y logró cinco medallas en los últimos Juegos Sudamericanos Escolares Asunción 2019.

 

Fernanda nos cuenta que “me sentí demasiado feliz desde el principio al escuchar la noticia de que era una de las candidatas para nadar en Campo de Marte. Me saltó el corazón y quería llenar las fichas de una vez, mandarlas y saber que me dirían. Después de una semana me dicen que la Fase 1 es la primera que se reactivará, y que había muchos protocolos a seguir, yo solo quería cumplirlos y meterme al agua”.

 

“El miércoles (17 de junio), tenía que ir por una prueba rápida de Covid, yo ya quería salir volando de mi casa con mi maleta y malla, pero, solo era para ese examen; mi mameluco, visor, mascarilla, y mi botellita de alcohol y a la calle, era la segunda vez que salía en toda la cuarentena porque la primera fue para ir al dentista. Me gustó mucho el orden que adaptaron para la entrada y salida, todos distanciados, fue rápido y me encontré con un amigo que también venia por la prueba, hablamos de lejos. Después de la prueba me dieron la credencial y dos mascarillas de la FDPN, me emocioné demasiado ya que cada vez estaba más cerca del agua”, agregó.

 

La emoción de Fernanda es indescriptible. “Y llego el día tan esperado, la noche anterior saqué todo lo que tenía snorkel, maleta y gorros, etc. y por primera vez en mi vida, en la natación, le puse una botella de alcohol y un gel desinfectante, 1000 bolsas plásticas y otra mascarilla. Parecía que me iba de viaje, pero no, son los implementos que de ahora en adelante usaré a la entrada y salida de la piscina para protegerme y protegernos”.

 

“Pero faltaba un detalle importante, el resultado del examen, a varios les llego en la noche del jueves (18 de junio), y el mío no llegaba... me estaba poniendo nerviosa porque a pesar de todo, nadie sabe si es asintomático o no. Tuvimos que comunicarnos para saber que sucedía, y el resultado llegó a eso de las 11:00 a.m. (viernes 19 de junio), y salió negativo gracias al cielo. Me alisté, ropa de baño, short, polo (mi mochila ya estaba lista desde la noche anterior) y estuve lista para ir desde el mediodía (la hora para empezar a entrenar era a las 4:20 p.m. del viernes 19 de junio)

 

“Almorcé y esperaba con ansias y sin dejar de sonreír no podía evitarlo, una vez lista para salir me puse el mameluco, mascarilla, visor y mi alcohol... y Ya en el carro, me imaginaba de mil formas las caras de mis amigos, como los iba a saludar de lejos, la piscina, estaba tan emocionada, la entrada fue algo lenta, duró como 15 minutos todo, la entrada, lavarse las manos, la temperatura y saturación, datos que teníamos que escribir en una hoja y listo, entramos por el gimnasio,  la puerta trasera, se me salían las lágrimas de felicidad al ver la piscina (creo que por emoción a la piscina la vi más grande)”, suscribe nuestra sirena.

 

“Me tocaba la zona 2 (piscina de 50 mts. en la zona de partidas en las competencias) carril 4, compartía con María Bramont que estaba en el otro extremo, nos sentamos en unas sillitas que estaban a dos metros de distancia cada una, eran 8 sillas, y me puse a admirar la piscina, respirar el olor a cloro, y a calentar y hacer rotaciones.  “A cambiarse” anunciaron, todos con calma sin alocarse, sacarse las mascarillas y toda la protección, con una sonrisa en la cara y la felicidad en el corazón, me pongo el gorro, saco las cosas de mi maya y voy a mi pista correspondiente, hace tiempo que no tenía esa sensación de: estoy en casa, al agua, juraría que sentí como cada parte de mi cuerpo se conectaba con el agua, especialmente mis piernas, hice el nado subacuático de mi vida, lo que más extrañaba, y empecé a nadar. Felicidad, felicidad, felicidad. ¡Volví! ¡Volví!”, nos cuenta con una felicidad Fernanda León.

 

Para finalizar, nuestra nadadora nos contó que “el entreno muy divertido, con velocidad y pateo, pero tristemente es solo una hora por adaptación y nos teníamos que ir. La salida fue rápida, me cambié al toque, me puse modo “astronauta” y salimos ordenadamente, algo lentita la salida, pero sé que es por los protocolos a seguir, en el carro de regreso, no quería irme sinceramente, no quería, estaba y estoy tan feliz de haber vuelto, pero también espero que el tiempo pase rápido para, aparte de recuperar en el agua, que todos los deportistas peruanos regresen a hacer los deportes que tanto aman, así como yo amo la natación y entrenaré para seguir representando a mi país”.

 


Fuente: IPD