Diana, de 26 años, visiblemente afectada luego de esta reunión, pidió «justicia divina» tras salir del obispado de Puno, donde fue citada para declarar. La joven, quien aparentemente sería expareja del párroco del templo San Juan, Carlos Londoño y estaría embarazada, no pudo completar su testimonio debido a su estado emocional. «Espero que haya justicia divina en todo esto», expresó entre lágrimas.
Durante la reunión, solo estuvieron presentes un sacerdote y el canciller de la diócesis de Puno. Diana, abrumada por la situación, solicitó un tiempo para recuperarse antes de continuar con su declaración. «No puedo decir mucho, discúlpenme», mencionó, evidenciando el impacto emocional que le ha causado el proceso.
«Me duele esto, no puedo dar declaraciones», afirmó Diana, quien aseguró que se siente profundamente afectada. La joven aseguró que, en el transcurso de los días podrá brindar su testimonio completo. «Les voy a dar las declaraciones, espero sentirme bien con todo esto», añadió, pidiendo comprensión y paciencia.
La situación ha generado expectativa en la ciudadanía, especialmente por las implicancias personales y emocionales que rodean a Diana. Su petición de «justicia divina» resuena como un llamado a que se esclarezca la verdad en medio de las circunstancias que enfrenta. La joven espera que, con el tiempo, pueda sentirse preparada para compartir su versión de los hechos. Mientras tanto, el Carlos Londoño continúa separado de sus funciones mientras se realizan las investigaciones
