El presidente de la Central de Barrios de Juliaca, Eusebio Cabrera Chunga, calificó este miércoles 25 de febrero como «la firma de la traición» la suscripción del contrato de la segunda etapa del Proyecto Integral de Agua y Alcantarillado (PIAA).
La firma ocurrió en Lima sin que la sociedad civil de Juliaca conociera los reales alcances del contrato, pues la Unidad Coordinadora del Proyecto (UCP) nunca informó a la población sobre sus condiciones ni detalles.
El Consorcio San Miguel, adjudicatario del contrato valorizado en más de S/. 500 millones de soles, enfrenta serios cuestionamientos por presuntas irregularidades, incumplimiento de obras anteriores y procesos judiciales que comprometen su idoneidad.
Además, los dirigentes vecinales denunciaron que autoridades del Ministerio y la UCP impidieron el ingreso de líderes críticos a las reuniones de coordinación, lo que agravó la desconfianza de la sociedad civil.
Cabrera Chunga cuestionó la capacidad técnica del consorcio, pues la obra requiere maquinaria de gran envergadura para instalar tuberías de un metro cincuenta de diámetro, así como profesionales especializados que el contratista no acreditó.
El dirigente también exigió que el plazo de ejecución de la planta de tratamiento se reduzca de tres años y medio a un año y medio, dado que la población de Juliaca carece de agua potable.
Por último, Cabrera Chunga advirtió que los perjudicados serán los habitantes del centro y la periferia de Juliaca, pues el gobierno actual firma contratos sin garantías reales y abandonaría a la ciudadanía sin agua.
