En medio de escenas de dolor y pedido de justicia, los hijos, familiares y vecinos velan el cuerpo de Sabina Luque Vilcapaza, esforzada madre que murió luego que un conductor ebrio la arrollara en Juliaca, mientras la incertidumbre crece por el destino de los tres menores que quedaron en orfandad.
Los vecinos relataron que Sabina era una madre que trabajaba mañana, tarde y noche. Muy temprano salía a vender jugo y a media mañana se dedicaba a la venta de helados.
Sabina deja en la orfandad a tres hijos, la mayor a punto de cumplir 17 años que tiene una discapacidad severa que la mantiene postrada en cama; y otros dos menores de 13 y nueve años.
La vivienda de la familia, ubicada en la urbanización San Lorenzo del sector Ayabacas, es precaria. No tiene servicios básicos y, pese a ello, la madre de familia se esforzaba por mantener a sus tres hijos.
En medio del dolor, aparecieron los familiares de la mujer. Su hermana Paola Luque dijo que su sobrino de 13 años le llamó el día del fatídico hecho y le dijo que “su mamá ya no despertaba”. También, llegaron tíos y demás.
Sin embargo, los vecinos y conocidos de la madre de familia cuestionaron la actitud de los tíos y hermanos. “Recién se aparecen ¿dónde estuvieron cuándo los niños estaban solos?”, criticaron.
El presidente de las Juntas Vecinales del sector, señaló que según versión de la misma madre de familia, ella les decía que era sola, que no tenía familia y tras el abandono de su esposo, se dedicó únicamente a sacar adelante a sus hijos.
Los vecinos advirtieron que los tíos pretenderían llevarse a los niños al campo, situación que rechazaron, dado que, Sabina les dejó una casa a sus hijos. Ellos se comprometieron a hacer una campaña de solidaridad para mejorar la calidad de vida de los tres menores.
Se pudo conocer que, el padre de los menores de nombre Yonhy Velásquez, los habría abandonado hace varios años y no se hizo cargo de sus hijos.
Asimismo, se advirtió que cualquier apoyo o colaboración se realice de manera directa hacia los hijos de la madre de familia. En la víspera se había aperturado un número de Yape de la madrina de los dos niños mayores.
