Dos primos de Raúl Castro emergen como posibles sucesores del presidente cubano Miguel Díaz-Canel, ante la presión del presidente de EE.UU., Donald Trump, por un cambio de liderazgo en la isla, según expertos.
Los dos candidatos son Óscar Pérez-Oliva Fraga, viceprimer ministro desde octubre de 2024, y Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro y exjefe del servicio secreto cubano, conocido como «Raulito».
Sebastián Arcos, del Instituto Cubano de Investigación de la FIU, precisó que «Raulito» «goza de la confianza absoluta de Raúl Castro», luego de que este se reunió secretamente con el secretario de Estado Marco Rubio.
Crisis económica y poder militar: el trasfondo de la sucesión
Díaz-Canel, el único presidente cubano sin apellido Castro desde la revolución de 1959, gobierna desde 2018 como sucesor elegido por Raúl, pero el poder real permanece en manos del general de 94 años.
Bajo su mandato, la crisis económica y energética en Cuba se ha profundizado, al punto de que las condiciones de vida de la población están al borde de una crisis humanitaria, según expertos.
Por su parte, el viceministro de Exteriores Carlos Fernández de Cossío rechazó cualquier cambio y afirmó que «el sistema político cubano no está sujeto a negociación» con Estados Unidos ni ningún otro país.
Tecnocracia y apellido: los dos perfiles en pugna
Pérez-Oliva, ingeniero eléctrico de formación, fue nombrado ministro de Comercio Exterior en mayo de 2024, ascendió a viceprimer ministro en octubre y en diciembre fue electo diputado de la Asamblea Nacional, requisito para presidir Cuba.
En cambio, Arcos descartó que Rodríguez Castro pueda ser presidente visible, pues «su apellido lo descalifica como figura de transición», ya que Trump y Rubio exigen un cambio real, no una continuidad dinástica.
Finalmente, Arcos advirtió que la eventual muerte de Raúl Castro «sería el golpe que resquebrajaría el régimen», abriendo por primera vez en Cuba la posibilidad de que varias personas luchen por el poder.
