El Perú enfrenta retos económicos que impactan el empleo y las oportunidades para miles de jóvenes. Según el ingeniero Marcel Huaclla Gómez, la economía peruana pudo haber crecido más del 4%, pero la pandemia y la incertidumbre política provocaron la salida de 20 mil millones de dólares, afectando la inversión y generando preocupación en la población.
Cada año, alrededor de 350,000 jóvenes con títulos profesionales ingresan al mercado laboral, pero muchos no encuentran empleo. Este problema lleva a que entre 600,000 y 650,000 peruanos decidan emigrar en busca de mejores oportunidades, aunque terminen trabajando en áreas distintas a su profesión.
Huaclla explica que la calidad educativa en Perú no se compara con la de países como Estados Unidos o Europa. Esto hace que muchos profesionales peruanos, a pesar de su formación, trabajen en el extranjero en empleos menos calificados, como mozos o cocineros. Sin embargo, los salarios fuera del país suelen ser más altos que los ofrecidos en Perú.
A pesar de la migración, las remesas que envían los peruanos desde el extranjero aportan a la economía nacional. Este año, se estima que las remesas alcanzarán los 3,000 millones de dólares, un monto que ayuda a las familias y contribuye a la balanza de pagos, aunque no resuelve los problemas de fondo.
La economía muestra signos de reactivación gracias a sectores como la pesca, la agroexportación y el turismo, con un crecimiento proyectado del 3.2% para este año. Sin embargo, este ritmo no es suficiente para enfrentar el desempleo y la pobreza que afectan a muchas familias peruanas.
Asimismo, indicó que el Banco Central de Reserva ha jugado un rol importante en mantener la estabilidad económica, aplicando políticas que controlan la inflación y manejan un tipo de cambio estable. Con reservas internacionales de 83 mil millones de dólares, el Perú se posiciona como uno de los países más estables de América Latina.