El economista Jorge Romero señaló que la juventud reapareció como actor social el trece de septiembre marchando contra la reforma del sistema previsional, destacando que los jóvenes entre dieciocho y veintinueve años representan el veintisiete por ciento del padrón electoral con seis puntos siete millones de electores cuyo favor será disputado.
Romero indicó que el Congreso temeroso de que la reacción ciudadana afecte sus cálculos electorales se apresuró en aprobar cambios en la ley. Los partidos políticos en bochornosa lavada de manos culpaban al gobierno de aprobar un reglamento que tergiversaba la norma legal vigente.
El economista explicó que el gobierno cambió de discurso para promulgar el octavo retiro de las AFP en contubernio con sus aliados parlamentarios. La coalición mafiosa en el poder creyó detener la protesta social con estas medidas, pero los colectivos juveniles convocaron nuevas movilizaciones.
Jorge Romero destacó que la Generación Z convocó una segunda jornada de movilizaciones para el veinte y veintiuno de septiembre pasado. La plataforma de las marchas ha ido más allá de las AFP, dirigiéndose contra la impunidad por las masacres y el fracaso gubernamental.
El especialista mencionó que las protestas abordan la inseguridad ciudadana y la corrupción en el poder como temas centrales de reclamo. La renovada aparición de los jóvenes en el escenario social marca un hito interesante en el marco del proceso electoral próximo.
Romero resaltó que más de dos puntos cinco millones de jóvenes votarán por primera vez en las elecciones presidenciales de 2026. Es un grupo heterogéneo, sin antecedentes electorales, aparentemente despolitizado, definitivamente apartidista o marginado de los aparatos partidarios tradicionales del país.
El economista describió a estos jóvenes como pegados a las redes sociales, casi la única fuente para formar una opinión política actual. Romero advirtió que sería iluso pensar que la juventud peruana es un conjunto compacto debido a la diversidad nacional existente.
Jorge Romero explicó que la diversidad y desigualdad del país se refleja en la composición de los jóvenes peruanos de diferentes regiones. Desde la procedencia geográfica con jóvenes de costa, sierra y selva que se concentran en el área urbana por necesidades económicas.
El especialista señaló que las estadísticas educativas tienen una tendencia decepcionante según datos del ENAHO de 2022 analizados. El ochenta por ciento de los jóvenes han terminado la secundaria, de estos solo el treinta punto nueve por ciento transita a educación superior.
Romero indicó que solo el veintiuno por ciento logra terminar la educación superior para convertirse en profesionales capacitados. En general, el doce punto cincuenta y dos por ciento de los jóvenes tienen educación superior universitaria y el dieciséis punto cuarenta y uno por ciento cuentas con educación técnica.
El economista explicó que la pandemia del COVID-19 precarizó la economía de los jóvenes, dejando los estudios muchos para sobrevivir. Altos contingentes se sumaron a la informalidad con ingresos inferiores al sueldo mínimo vital, sin recuperar los niveles de empleo formal.
Romero mencionó que esta situación ocurre en medio de la percepción de que los políticos se enriquecen y se benefician. Esta realidad genera un clima de hartazgo y frustración juvenil que se manifiesta en las protestas sociales contra el sistema político actual.
El especialista destacó que esta incursión protagónica de la juventud en las manifestaciones ha demostrado valor, organización y determinación significativa. Aunque todavía sin el peso de otras jornadas históricas como la caída de Merino en 2020, ha dado el campanazo político necesario.
Romero señaló que el rechazo de los jóvenes a los viejos partidos del Congreso ha sido explícito y contundente. Por otro lado, hay una desconexión general con los partidos nuevos, mientras las banderas blanquirroja y One Piece expresan mejor su autonomía.
El economista concluyó que los jóvenes están abriendo su propio camino político con determinación y autonomía generacional. Jorge Romero consideró que esta situación está bien porque refleja la búsqueda de nuevas formas de participación política alejadas de los esquemas tradicionales.
Finalmente, el especialista anticipó que la participación juvenil puede alcanzar dimensiones políticas importantes en la política nacional próxima. Las treinta y nueve candidaturas presidenciales en competencia deberán disputar la atención de estos seis puntos siete millones de electores jóvenes para obtener su respaldo electoral.
