El contador Moisés Wilfredo Callaca Callasca reveló que el empleo formal en Puno se redujo en un 15% tras la pandemia, según sus estudios, antes de la crisis sanitaria, 3 de cada 10 trabajadores contaban con contratos formales y beneficios sociales. Hoy, esa cifra bajó a 2.5, lo que refleja un retroceso en la calidad del empleo en la región.
Explicó que este descenso se debe, en gran parte, a la falta de políticas públicas efectivas por parte de los gobiernos nacional, regional y local. Según el experto, las autoridades no han impulsado medidas para fomentar el empleo formal, lo que ha dejado a miles de puneños en la informalidad.
También señaló que el empleo formal en Puno se ha politizado. Afirmó que, en muchos casos, solo quienes tienen vínculos con grupos políticos o apoyaron campañas electorales logran contratos estables. Esto deja fuera a la mayoría de trabajadores, que quedan relegados a empleos informales sin protección laboral.
La situación es crítica: el 75% de los trabajadores en Puno están en la informalidad, muchos bajo contratos de locación de servicios, sin acceso a beneficios como seguro social, vacaciones o gratificaciones y advirtió que este crecimiento de la informalidad afecta no solo a los trabajadores, sino también al desarrollo económico de la región.
La falta de empleo formal no solo reduce los ingresos de las familias, sino que también limita su acceso a servicios básicos como salud y pensiones y además la informalidad dificulta que los trabajadores puedan acceder a créditos o mejorar sus condiciones de vida, perpetuando un círculo de pobreza.
Ante este panorama, Callasca hizo un llamado a las autoridades para que prioricen la creación de políticas laborales inclusivas y transparentes e instó a la población a exigir que los gobiernos regional y local rindan cuentas sobre las acciones que están tomando para revertir esta situación.
