El exdecano del Colegio de Ingenieros de Puno, César Guerra Ramos, explicó que el colapso de la cisterna de agua de la EPS Seda Juliaca ocurrió por «negligencia total» de la empresa ejecutora. La estructura falló durante los trabajos de construcción bajo administración directa, donde la empresa tercerizó actividades sin cumplir requisitos legales establecidos.
Guerra Ramos detalló que el daño observado en las fotografías afecta aproximadamente el 50% de la estructura, requiriendo demolición de muros y desarme completo del fierro deformado. «Hay que demoler muros y desarmar todo el fierro que ya se ha deformado», explicó el especialista durante una entrevista con medios locales en la provincia de San Román.
La reconstrucción demandará trabajo especializado para encofrar nuevamente y realizar el vaciado de concreto, proceso que debe ejecutar personal técnico capacitado. Aunque inicialmente se habló de daños del 35%, el ex decano precisó que al cortar los fierros el porcentaje se incrementará entre 10% y 20% adicional por la deformación estructural.
Los muros deformados deberán ser retirados completamente, obligando a reiniciar el proceso constructivo desde la losa base hasta completar la estructura superior. Este procedimiento incrementará significativamente los costos de reparación y extenderá los plazos de entrega del proyecto de infraestructura hídrica para la población.
César Guerra cuestionó la modalidad de ejecución por administración directa empleada por EPS Seda Juliaca, señalando que la ley exige acreditar personal técnico, ingenieros, mano de obra, materiales y equipos. «Le han sacado la vuelta a la ley y le han dado por servicios», denunció el especialista ante la irregular contratación de trabajadores.
La empresa contrató servicios de encofrado sin supervisión adecuada, comparando la situación con «contratar un albañil para que encofre el techo y luego autorizar el vaciado sin verificación». Los puntales de acero no se rompen bruscamente, debiendo presentar fisuras previas que no fueron detectadas por falta de control técnico.
Guerra Ramos responsabilizó al ingeniero residente y supervisor por no cumplir sus funciones de verificación estructural antes del vaciado de concreto. «No han verificado porque son puntales de acero y el acero no se rompe bruscamente, debe haber tenido alguna fisura», explicó sobre la negligencia profesional detectada.
Las pérdidas económicas oscilan entre 400,000 y 500,000 soles, monto que incluye la reconstrucción estructural, reposición de materiales, concreto perdido y valorizaciones adicionales. EPS Seda Juliaca deberá asumir estos costos adicionales para completar la obra de infraestructura hídrica que beneficiará a miles de usuarios del servicio de agua potable.
El exdecano del Colegio de Ingenieros solicitó investigación del Ministerio Público y la Contraloría General de la República para sancionar a los responsables del colapso estructural. «El delito ya está cometido», enfatizó Guerra Ramos, comparando la situación con casos similares donde la negligencia profesional genera responsabilidad penal y civil.
