El exministro y actual presidente del Consejo Privado de Competitividad, David Tuesta, sostuvo que el panorama económico del Perú proyecta riesgos fiscales, destacando varios factores que están presionando las finanzas públicas del país.
En diálogo con Valgan Verdades de Pachamama Radio, señaló que el contexto político actual, caracterizado por la fragmentación del Congreso, ha generado una serie de iniciativas que están incrementando significativamente el gasto público. Como ejemplo, mencionó que el presupuesto aprobado a finales del año pasado incluyó un aumento de 10 mil millones de soles solo en planillas del sector público.
Además, el exministro hizo hincapié en las exoneraciones tributarias que se han venido implementando, las cuales afectan la trayectoria del déficit fiscal. Esta situación se ve agravada por el contexto de recesión económica que vivió el país el año pasado, lo que ha reducido la posibilidad de generar mayores ingresos.
Ante este escenario, el Ministerio de Economía y Finanzas ha tenido que recalcular sus proyecciones fiscales. Mientras que la regla establecida indica que el déficit fiscal debería estar en 1% del PBI, ahora se proyecta que para este año será del 2.8%, y se espera alcanzar el 1% recién en 2028.
El exministro expresó su preocupación por el incumplimiento de la regla fiscal por segundo año consecutivo, advirtiendo que esto podría tener consecuencias negativas para la credibilidad del país. Señaló que un déficit continuo implica un mayor endeudamiento, lo cual podría poner en riesgo la calificación crediticia del Perú en el ámbito global.
Entre los riesgos a mediano plazo, el experto mencionó posibles recortes en gastos sociales, dificultades para invertir en infraestructura y, en consecuencia, una menor posibilidad de crecimiento económico y mantenimiento de la paz social.
Como solución, el exministro enfatizó la importancia de generar mayor confianza en la economía para atraer inversión privada, lo que permitiría aumentar la base tributaria y, consecuentemente, incrementar los ingresos fiscales. Según su análisis, esta sería la salida más sostenible en un contexto donde es complicado aumentar la carga impositiva a la población.
