La expremier Mirtha Vásquez afirmó que el Perú atraviesa un colapso total como país, donde lo poco que quedaba del Estado democrático se diluyó completamente bajo la actual administración de Dina Boluarte, generando una situación inédita de anarquía y autoritarismo simultáneos.
Vásquez Chuquilín manifestó que la crisis actual provocó un cambio radical en la estructura del estado peruano, donde ya no se respeta la separación de poderes y la corrupción opera abiertamente desde las propias autoridades gubernamentales.
La abogada describió un estado donde reinan la incompetencia y la agresividad política, remarcando que nunca el país tuvo autoridades tan desafiantes y seriamente cuestionadas por la justicia como las actuales.
La expremier mencionó específicamente a la presidenta Boluarte y a casi doce ministros que enfrentan procesos judiciales por delitos graves, evidenciando la magnitud de la crisis institucional que atraviesa el gobierno.
Para Vásquez, la jefa de Estado representa únicamente una marioneta controlada por una coalición de poder corrupto que maneja los hilos del gobierno desde las sombras, mientras Boluarte desconoce esta realidad.
«La mandataria no gobierna y no se da cuenta de ello», sostuvo la expremier, quien aseguró que Boluarte recibe órdenes directas de sus socios políticos, especialmente del sector fujimorista que mantiene influencia en las decisiones gubernamentales.
La exjefa del gabinete ministerial explicó que la actual gestión destruyó completamente el estado de derecho peruano, dejando al país funcionando en piloto automático en materias fundamentales como economía y seguridad ciudadana.
Esta situación crítica, según Vásquez, provoca una desesperación generalizada en la población peruana que observa impotente el deterioro acelerado de las instituciones democráticas y la ausencia de liderazgo político responsable.
Las encuestas nacionales reflejan que prácticamente ningún ciudadano confía en la presidenta ni en el Congreso de la República, según reveló Vásquez durante sus declaraciones públicas sobre la crisis de gobernabilidad.
Esta desconfianza masiva genera un descontento social que se traduce en protestas constantes lideradas principalmente por la generación más joven, que sale a enfrentarse directamente en las calles contra las autoridades.
Vásquez advirtió que la situación de gobernabilidad nacional se torna extremadamente peligrosa, expresando su preocupación por las condiciones críticas en las que el país llegará a las elecciones presidenciales del 2026.
El descontrol absoluto del Estado impide atender problemas graves como la inseguridad ciudadana, que según la expremier se ha vuelto completamente inmanejable especialmente en la capital limeña donde opera libremente la criminalidad.
La exautoridad indicó que diariamente asesinan a transportistas en Lima y las empresas del sector ya no quieren salir a trabajar por temor a los ataques, convirtiendo la ciudad en un caos total.
Mirtha Vásquez afirmó que la crisis política impacta principalmente a los sectores más vulnerables de la sociedad, señalando que el setenta y ocho por ciento de ciudadanos trabaja en la informalidad total.
Las personas que viven de la venta ambulante y otros trabajos informales subsisten con sus ingresos diarios sin recibir ningún tipo de ayuda gubernamental, convirtiéndose en la población más desprotegida del país.
Estos sectores informales sufren directamente el impacto de la criminalidad que opera abiertamente en las calles, mientras el gobierno mantiene una actitud de indiferencia total ante esta problemática social creciente.
Otro grupo gravemente afectado es el sector rural campesino, que según la expremier se encuentra totalmente olvidado por las políticas gubernamentales, mientras el gobierno solo beneficia a grandes grupos de poder económico.
Vásquez mencionó leyes específicas que favorecen exclusivamente a las grandes empresas agroexportadoras mediante exoneraciones tributarias, mientras los pequeños agricultores enfrentan el abandono estatal sin recibir ningún tipo de apoyo.
La expremier recordó las declaraciones del ministro de agricultura durante una conferencia minera, quien textualmente expresó: «Les acaba de decir a los mineros que ellos van a ser beneficiados con el agua».
«La agricultura puede esperar», completó Vásquez la frase ministerial, evidenciando la priorización gubernamental hacia sectores extractivos en detrimento de la producción agrícola nacional y los pequeños productores rurales del país.
