La familia de tres ingenieros desaparecidos en el río Ollantaytambo de Cusco solicita de manera urgente una camioneta o un camión pequeño y combustible para transportar el material logístico de los diez buzos de la Marina de Guerra, recurso indispensable para continuar la búsqueda de sus seres queridos.
Nélida Coila, esposa de Miguel Ángel Quiroga, afirma que la ayuda técnica ya existe pero falta resolver la movilidad para trasladar oxígeno, compresoras y equipos desde el puerto de Puno hacia Cusco y luego hasta Ollantaytambo, trayecto que supera las catorce horas de viaje.
Este apoyo permitiría que los buzos lleguen a la zona y trabajen con todos los implementos necesarios, ya que hasta ahora solo cuentan con un carro facilitado por los bomberos para transportar al personal, pero sin vehículo para los insumos esenciales del operativo subacuático.
La búsqueda persiste luego de seis meses y diez días de angustia, en los que la esperanza se ha renovado gracias al descenso del caudal y las mejores condiciones climáticas, factores que podrían facilitar el ingreso de los buzos a los puntos más profundos del río.
Los familiares apelan a la solidaridad de empresas, autoridades y empresarios de Juliaca para cubrir la falta de apoyo logístico y hacer posible una operación efectiva antes del inicio de la temporada de lluvias, lo que podría complicar nuevamente el procedimiento.
Los recursos también deben contemplar gastos de permanencia como combustible y alimentación para ambas unidades, muchas veces cubiertos por los propios parientes ante la inacción de autoridades locales que hasta hoy no han mostrado respaldo en el proceso de búsqueda.
Coila lamenta la falta de interés de las autoridades de Juliaca, recuerda que pese a vigilias y pedidos públicos, el alcalde no ha ofrecido ninguna solución y la ayuda llega únicamente de la Marina, los bomberos y algunos ciudadanos sensibles a la tragedia ajena.
La operación se sostiene únicamente por la determinación de familias y voluntarios que mantienen la fe en encontrar la camioneta sumergida que podría contener los cuerpos de los tres ingenieros, pues no ha surgido ninguna evidencia fuera del vehículo tras el accidente fluvial.
Los buzos, especialistas provenientes de la Marina de Lima y Puno, aseguran que existen puntos en el lecho del río donde serían altas las probabilidades de hallar la camioneta, siempre que dispongan del equipo logístico completo desplazado a tiempo al lugar.
Las familias mantienen la esperanza de una pronta recuperación de los cuerpos para darles sepultura digna, ante la ausencia de indicios y por los testimonios que sugieren que los ingenieros permanecen dentro de la unidad desaparecida bajo las aguas de Ollantaytambo.
El llamado trasciende el drama personal y se convierte en un grito colectivo que expone la importancia de la cooperación social en momentos de tragedia, cuando solo con ayuda ciudadana se puede brindar consuelo y cierre a familias que viven meses de angustia y espera.
