En el corazón de Cusco, la desaparición de cuatro jóvenes en el río Vilcanota ha sumido a sus familias en una angustia que crece con cada hora de inacción. Zayda Huilahuaña Inquilla, prima de uno de los afectados, asegura que la Marina de Guerra y la Cuarta Brigada de Montaña se negaron a colaborar en la búsqueda, lo que ha generado indignación y frustración entre los familiares.
Zayda Huilahuaña Inquilla comparó la falta de apoyo con la rápida respuesta que se dio en el accidente de Trujillo. “No es justo que nos traten diferente por ser del sur”, expresó, mientras las familias reclaman equipos especializados y drones para localizar a los jóvenes. El tiempo, aseguran, es crucial y las autoridades no actúan con la urgencia necesaria.
El lunes, una vigilia congregó a cientos de personas en apoyo a las familias afectadas. “No descansaremos hasta encontrarlos”, afirmó Huilahuaña, agradeciendo la solidaridad de la comunidad. Sin embargo, la falta de recursos y la lentitud de las instituciones han dejado a las familias en un limbo de impotencia y dolor.
El Centro de Operaciones de Emergencia Regional (COER) de Puno envió un equipo con dos drones, pero las familias insisten en que no es suficiente. Necesitan buzos especializados que puedan acceder a zonas de difícil ingreso y confirmar si es posible recuperar los cuerpos. “Queremos respuestas, no indiferencia”, añadió Zayda.
Las familias buscan reunirse con el gobernador regional y el alcalde para exigir acciones concretas. “Sabemos que tienen agendas apretadas, pero nuestro dolor no puede esperar”, señaló Huilahuaña. Aunque congresistas de Puno han presentado documentos, las acciones concretas brillan por su ausencia.
Mientras tanto, la desesperación crece. “Parece que en Lima poco les importa el documento de un congresista que nos viene apoyando”, lamentó Huilahuaña, reflejando la sensación de abandono que sienten las familias. El tiempo corre, y con él, la esperanza de encontrar a sus seres queridos.