El Perú afronta un periodo de desgobierno; tanto Dina Boluarte como el Congreso pierden toda credibilidad y, según el abogado José Luis Barrionuevo Apaza, llegan a un rechazo del 98 por ciento, lo que refleja gran insatisfacción social y una crisis política evidente.
Barrionuevo sostiene que el mensaje presidencial carece de base, percibiendo en la mandataria una figura manejada por sectores de la ultraderecha, lo que resta legitimidad y liderazgo a su función como jefa de Estado en medio de severas dificultades.
Según el entrevistado, la actuación presidencial transmite rasgos triunfalistas, incluso problemas éticos y profesionales, pues sus acciones evidencian desconexión con la realidad y falta de herramientas para atender las demandas de la población.
Pacto político mantiene a Boluarte hasta 2026
El pacto político permite que Boluarte continúe en el cargo hasta el 2026, resultado de acuerdos parlamentarios, pero el abogado avizora posibles cambios si los actores de poder ven conveniente un relevo que mantenga la estructura actual.
Para Barrionuevo, un plan político de corte maquiavélico orienta el control del Estado y conduce a reformas como la bicameralidad, abriendo camino para senadores y diputados bajo el mando de una influencia congresal autoritaria.
El especialista lamenta que esta estrategia se traduzca en una “dictadura congresal” donde Boluarte participa como engranaje, profundizando la crisis y debilitando las bases institucionales del país andino.
Barrionuevo: Instituciones politizadas y prensa alineada al poder
El experto advierte sobre la politización de entidades fundamentales como el Tribunal Constitucional, la Junta Nacional de Justicia, el Jurado Nacional de Elecciones y la Defensoría del Pueblo, recalcando la falta de autonomía de estas instituciones frente al actual contexto.
Barrionuevo menciona que parte de la prensa capitalina alinea su discurso con el poder político, pero destaca el papel firme del Poder Judicial y de su presidenta, la doctora Janet Tello, quien exige respeto a la Constitución y a las leyes ante avances autoritarios.
El Congreso, también rechazado masivamente, agrava su situación porque unos cuarenta parlamentarios afrontan graves acusaciones, lo que alimenta el clima de desconfianza y ahonda la percepción de falta de transparencia.
Tendencias militaristas debilitan el Estado
Según Barrionuevo, el poder legislativo muestra actualmente tendencias militaristas y caudillistas; nuevos candidatos militares aparecen y el Congreso impulsa leyes que debilitan, antes que fortalecer, el aparato estatal peruano.
El resultado es un Estado laxo, permisivo ante el avance de la delincuencia y la corrupción, males históricos que siguen sin solución debido a la falta de legislación y políticas efectivas desde la esfera congresal.
El jurista lamenta que los partidos actuales funcionen más como mafias o agrupaciones delincuenciales, centradas en intereses personales y alejadas de las verdaderas necesidades del pueblo, como el combate a la pobreza y la educación.
Para Barrionuevo, solo un nuevo enfoque, liderado por ciudadanos con conciencia social y ética, podrá revertir la crisis. Propone moralizar el Estado e impulsar políticas centradas en las personas, pues la riqueza nacional permanece desaprovechada por falta de sensibilidad en las autoridades actuales.
