La policía ecuatoriana encontró varios cuerpos en un área de manglares cercana a la Base Militar de Taura en Guayaquil, donde las autoridades investigan si los restos corresponden a cuatro niños de entre 11 y 15 años que fueron vistos por última vez el 8 de diciembre.
El caso ha conmocionado a Ecuador desde que Luis Arroyo, padre de dos de los menores desaparecidos, denunció que sus hijos regresaban a casa después de jugar fútbol cuando dos vehículos con personas en uniforme militar llegaron a la zona y se llevaron a cuatro menores.
Las imágenes de vigilancia revisadas por Associated Press muestran a un grupo de niños corriendo y a hombres uniformados que suben a dos menores a una camioneta que luego circula por las calles de Guayaquil, lo cual respalda el testimonio del padre.
El ministro de Defensa Gian Carlo Loffredo reveló que según un informe militar, los menores fueron detenidos por una patrulla con 16 agentes que «observaron a ocho personas que supuestamente estaban robando a una mujer» y posteriormente fueron liberados sin ser entregados a la policía.
Los cuerpos encontrados el martes presentaban signos de violencia y estaban calcinados, según confirmaron a AP dos funcionarios que pidieron no ser identificados por no estar autorizados a hablar con los medios, mientras que la Fiscalía busca acusar a algunos militares por desaparición forzada.
El presidente Daniel Noboa, quien ha desplegado a militares para combatir el crimen como parte de su estrategia de seguridad con miras a su reelección en febrero, prometió que su gobierno no encubrirá a nadie en este caso de desaparición.
Las manifestaciones no se hicieron esperar y decenas de personas se congregaron el lunes en Guayaquil para exigir respuestas y responsabilidades, mientras que el Ministerio de Defensa ordenó mantener bajo custodia a los 16 soldados asignados a la Base de Taura, donde se encuentra el cuartel general de la Fuerza Aérea Ecuatoriana.
