En el marco de la globalización, el párroco de la parroquia Cristo Rey, David Vargas Valencia, explica que las tradiciones como Halloween trascienden fronteras gracias a la tecnología. Esta celebración, originada en la cultura celta de Irlanda, comenzó como una festividad de fin de cosecha donde se creía que los espíritus se encontraban con el mundo material.
«Más que endemoniados o satanizarlos estas costumbres, no hay que hacerlo por ese lado», sostiene el religioso, quien destaca que esta celebración moderna es especialmente significativa para los niños, quienes viven en un mundo mágico y fantasioso, alejado de prejuicios adultos.
El sacerdote sugiere que los disfraces pueden orientarse hacia personajes heroicos o literarios, evitando necesariamente temas macabros. Esta recomendación busca mantener el espíritu festivo mientras se aleja de elementos negativos que podrían preocupar a algunos padres.
La Iglesia Católica celebra el 1 de noviembre el Día de Todos los Santos, que según el párroco representa «una manera de vivir de manera extraordinaria lo ordinario de la vida», mientras que el 2 de noviembre se dedica a recordar a los familiares difuntos, promoviendo el encuentro familiar y la conexión con las raíces.