El incendio en la discoteca Moda de Juliaca reveló una presunta red de protección municipal que habría permitido su operación pese a clausuras previas, incluyendo un muro de concreto construido en 2023 para cerrarla, mientras el local continuó funcionando sin que autoridades actuaran con efectividad.
Las llamas se desataron el martes por la mañana cuando materiales como plásticos y tecnopor aceleraron su expansión, obligando a bomberos y policías a enfrentar un recinto con una sola salida donde paredes del segundo nivel aparentemente ocultaban el ruido hacia afuera sin que responsables se presentaran.
Vecinos identificaron a John Vélis Quispe Lipa como presunto arrendatario del establecimiento, quien no apareció tras el siniestro, mientras una cámara de seguridad captó al un exgerente de Fiscalización en el local, generando sospechas sobre posibles vínculos en este negocio nocturno.
Versiones indican que exgerentes y actuales funcionarios municipales serían presuntos propietarios de discotecas informales en esa cuadra, contando con aparente respaldo de algunos regidores, configurando un escenario donde estos establecimientos operarían sin acciones definitivas por parte de la gerencia de Fiscalización y Control del municipio provincial.
Esta situación contrasta con promesas del alcalde Óscar Cáceres Rodríguez, quien anunció el cierre de establecimientos nocturnos durante su campaña, mientras ciudadanos perciben que la cantidad de estos locales aumentó en Juliaca, evidenciando una fiscalización aparentemente insuficiente ante compromisos incumplidos.
El caso de la discoteca Moda representa una presunta estructura donde locales clausurados reabrirían superando barreras físicas como muros de concreto, amparados en posibles redes de influencia, dejando a la población expuesta ante centros nocturnos donde menores accederían a bebidas alcohólicas sin aplicación equitativa de normas.
