PERÚ

Denuncian crueles condiciones en las que viven las vacas y sus crías para producir leche

Publicado el 02/11/2018 03:30 pm

1808


Basta de crueldad. La asociación en defensa de los animales, Proyecto Libertad, hizo una investigación durante cuatro meses a las principales granjas donde se produce leche de las que se abastecen a dos de las empresas más conocidas que venden este producto. Lo que halló fue una terrible situación: vacas que viven entre su propio excremento y sus crías enjauladas las 24 horas del día sin poder moverse.

 

A través de una cámara escondida, Proyecto Libertad dio a conocer la situación que viven un total de 200 vacas reunidas en los locales, ubicados en Carabayllo y en el distrito de La Quebrada en Cañete.

 

Gerardo Berdejo, director de investigaciones de Proyecto Libertad, refirió al diario Trome que estas vacas no solo están obligadas a vivir entre sus excrementos toda su vida, sino que, también, son separadas violentamente de sus crías solo al día siguiente del parto, lo que les causa un sufrimiento evidente a ambos.

 

Lo que hacen con los terneros es encerrarlos durante cuatro meses en jaulas de apenas un metro por dos. Allí permanecen las 24 horas del día sin poder moverse, lo que les provoca un gran estrés. A tal punto que los pequeños muerden las maderas y baldes donde les sirven su comida.

 

Y sobre este punto la realidad es aún más aterradora. Ni siquiera les dan de comer. “Hemos visitado más de cinco veces esas granjas y los baldes siempre estaban vacíos, nunca tenían comida o agua. Los terneros lloran sin parar y tosen porque apenas los cubren unas telas delgadas y rotas que no los protegen del clima. Lo que más nos impactó es que nunca dejan de llamar a su madre”, denunció Berdejo.

 

           

Según indicó el representante de Proyecto Libertad, todas estas condiciones violan las normas exigidas por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), a la que está adscrito el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa), del Ministerio de Agricultura y Riego, ente regulador en el Perú en materia de Sanidad Agraria, Calidad de Insumos, Producción Orgánica e Inocuidad agroalimentaria.

 

Como se sabe, la OIE señala que un animal experimenta bienestar cuando “no padece de hambre, sed, desnutrición, miedos, angustias, incomodidades físicas o térmicos, dolor, enfermedades o tiene libertad para expresar las pautas propias de su comportamiento”. Sin embargo, el Senasa no fiscaliza el cumplimiento de dichas condiciones en el Perú.

 

“Toda esta información nos la proporcionaron los mismos encargados y corrobora lo que se sabe de este tipo de industria cruel. Un vaca en libertad puede vivir hasta 25 años, en estas granjas solo les permiten vivir hasta los 7 años, luego las matan porque están enfermas y agotadas, producto de que han sido explotadas para producir leche, finalmente venden su carne, es decir, el animal fue víctima del consumo humano desde que nació hasta que lo mataron”, explicó el vocero de Proyecto Libertad.

 

Las vacas, además, sufren el corte de los cuernos sin anestesia para poder 'manejarlas'. Luego, son 'inseminadas artificialmente', introduciendo una cánula (objeto alargado similar a una jeringa) para preñarlas. Tras el parto, son medicadas constantemente para que no desarrollen enfermedades como mastitis, debido a la separación que sufren de su cría.

 

La investigación de Proyecto Libertad se titula “Los bebés olvidados: Granjas de leche” y se desarrolló durante cuatro meses para revelar las prácticas crueles a las que son sometidas vacas y terneros con el único objetivo de satisfacer la demanda de productos lácteos en el Perú.

 

Firma para denunciar

Quienes ya no deseen ser parte de esta crueldad, pueden unirse a la solicitud para poner fin al sufrimiento de vacas y terneros, firmando una petición en el sitio web www.proyectolibertad.org/granjasdeleche que está destinada a las autoridades encargadas del tema.




Contáctanos

Teléfonos de cabina:

Puno (051) 35 2200 y 36 6222

Juliaca (051) 30 8032

direccion@pachamamaradio.org

Dirección:

Jirón Acora 222, Puno, Puno