Los pobladores de la comunidad Anccaca, distrito de Pichacani – Laraqueri (Puno), sopesan los estragos del intenso frío que vive el altiplano puneño, donde el agua se congela en un espesor mayor a tres centímetros, los animales, niños y adultos enferman y el alimento para el ganado escasea, por lo que demandaron el apoyo de sus autoridades.
El frío es intenso en esta zona de la región, ubicada a 4000 metros sobre el nivel del mar, pero en zonas más altas, la situación es aún más crítica, pese a ello, se sienten olvidados por los tres niveles de gobierno.
Los comuneros de Anccaca, guardan agua en botellas, baldes y tinas, pero al día siguiente todo amanece congelado, lo que dificulta la preparación de sus alimentos y demás necesidades.
“Nuestros animales se enferman con neumonía y diarrea, eso también afecta a las personas. Necesitamos ropa de abrigo, medicinas, semillas y forraje para la alimentación del ganado”, dijo uno de los comuneros.
El presidente de la comunidad demandó apoyo con ropa de abrigo y medicinas; “nadie se acuerda de nosotros, porque vivimos en el campo, hacemos un llamado a las autoridades”, dijo.
En la comunidad, incluso la ropa lavada demora días en secar, puesto que se congela durante la madrugada; en el día el hielo se derrite, pero el frío que golpea con intensidad vuelve a congelar todo.

