París Francia llevará a juicio al capitán de un petrolero inmovilizado frente a sus costas y vinculado a la “flota sombra” de Rusia. El fiscal de Brest informó que el proceso se realizará en febrero tras la negativa de la tripulación a cooperar con las autoridades.
El barco transportaba un gran cargamento de petróleo desde Rusia hacia India y fue interceptado por la Marina francesa por discrepancias en su bandera. El presidente Emmanuel Macron aseguró que la embarcación forma parte de una red opaca que evade sanciones internacionales.
El fiscal Stéphane Kellenberger confirmó que el capitán enfrenta una pena de hasta un año de prisión y una multa de 150.000 euros. El primer oficial fue liberado sin cargos. El buque permanece retenido en el puerto de Saint-Nazaire bajo orden militar.
Reacción de Moscú y respuesta diplomática
El Gobierno ruso denunció como “ilegal” el bloqueo del buque y acusó a la Unión Europea de un “frenesí sancionador”. La portavoz Maria Zajarova afirmó que la categoría de “flota en la sombra” no existe en el derecho marítimo y viola normas internacionales.
Zajarova señaló que las sanciones secundarias constituyen una flagrante violación del derecho internacional. Criticó al presidente Emmanuel Macron por declaraciones “enigmáticas” y sostuvo que Bruselas manipula la situación para distraer a los franceses de la crisis socioeconómica que enfrenta actualmente su propio país.
El Kremlin, por su parte, indicó que no tenía información oficial del petrolero y acusó a varios países de acciones provocativas contra Rusia. Moscú reiteró que la Unión Europea busca obstaculizar la libre navegación y transformar zonas marítimas en escenarios de confrontación.
Macron y la amenaza de la flota fantasma
El presidente francés destacó que el 30 al 40% del esfuerzo bélico ruso se financia con los ingresos de estas flotas. Señaló que representan más de 30.000 millones de euros y subrayó que su interdicción reduce la capacidad militar de Moscú en la guerra de Ucrania.
Macron recordó que el buque portaba una bandera falsa y cambió de nombre varias veces. Fue detenido anteriormente en Estonia bajo otra identidad y figura en la lista de sancionados de la Unión Europea. La nave partió de Primorsk y fue inmovilizada tras pasar por Dinamarca.
Expertos navales europeos sostienen que estas flotas fantasma están compuestas por petroleros envejecidos, registrados en países sin sanciones contra Moscú. Su función es eludir el límite de precios al crudo ruso impuesto por los aliados de Ucrania para presionar económicamente al Kremlin.
