Las fuerzas de seguridad de Irán clausuraron 547 restaurantes y cafés en Teherán por no respetar "los principios islámicos", anunció el sábado el comandante de policía de la capital.

"Los propietarios de restaurantes y cafés en los que no se respetaban los principios islámicos fueron interpelados, y durante esta operación se cerraron 547 negocios y se detuvo a 11 personas", dijo Hosein Rahimi, según la página web de la policía. La agencia de noticias Fars precisó que la operación duró 10 días.

Las infracciones incluían "publicidad no convencional en el ciberespacio, tocar música ilegal y libertinaje", informó Fars.

Dos jóvenes iraníes aguardan la comida en un restaurante iraní | Foto: AP

"Respetar los principios islámicos es (…) una de las principales misiones y responsabilidades de la policía", sostuvo Rahimi.

También el sábado, el responsable de la corte de justicia que se ocupa de "delitos culturales y corrupción social y moral" invitó a los ciudadanos a denunciar conductas de este tipo enviando un mensaje de texto a un teléfono particular.

"A la gente le gustaría denunciar a quienes vulneran las normas pero no saben cómo", alegó Mohamad Mehdi Hajmohamadi en la web de noticias judiciales Mizan Online.

Los ciudadanos pueden denunciar a mujeres que se quitan el "hijab en los coches", o a quienes "organizan fiestas de baile mixtas" o publican "contenido inmoral en Instagram", dijo.

La abogada y activista Nasrin Sotude, condenada a 33 años de prisión y 148 latigazos por defender el derecho a protesta | Foto: AFP

Bajo el código de vestimenta islámico de Irán, donde el alcohol está prohibido, las mujeres sólo pueden mostrar en público su cara, sus manos y sus pies, y se supone que deben usar colores discretos.

Represión en aumento

El pasado 24 de abril un tribunal iraní ratificó la condena a 33 años de prisión y 148 latigazos para la abogada y activista de Derechos Humanos Nasrin Sotude por defender el derecho a protestar contra el uso obligatorio del velo islámico, según indicó la agencia estatal IRNA.

Sotude había sido condenada el 11 de marzo por un Tribunal Revolucionario, según reportó el periódico El Mundo, por los delitos de "reunión en colisión contra la seguridad nacional", "propaganda contra la autoridad", "participación efectiva en grupo ilegal y contrario a la seguridad", "incitación a la corrupción y a la prostitución" y "comparecencia pública sin velo".

Fue sentenciada a 33 años de prisión, de los que cumpliría un máximo de 12 años, y 148 latigazos, una de las formas de castigo físico que persisten en el sistema judicial iraní, basado en la sharia o ley islámica.


Fuente: AFP/Infobae