La tranquilidad matutina en la urbanización Néstor Cáceres Velázquez de Juliaca se vio interrumpida cuando un grupo de padres de familia se congregó en los exteriores de la institución educativa inicial 1330, llevando pancartas y voces de protesta que denunciaban presuntos maltratos físicos y psicológicos hacia sus menores hijos por parte de una docente del plantel.
Los padres manifestaron que desde hace varios días sus hijos de nivel inicial ya no desean asistir al centro educativo, situación que los alertó cuando los menores comenzaron a relatar constantemente una serie de malos tratos físicos y psicológicos que los mantienen en estado de temor constante dentro del aula de clases.
La docente señalada como responsable, Marleny Quispe Cansaya, inicialmente negó todas las acusaciones y argumentó que no existe una denuncia formal en su contra, reiterando en todo momento que jamás habría maltratado a los escolares bajo su responsabilidad académica en la institución educativa.
Los padres de familia decidieron encarar directamente a la educadora, señalando que sus hijos han experimentado cambios drásticamente negativos desde que asisten a las clases, mostrando evidentes signos de temor y miedo hacia la figura docente que debería representar seguridad y aprendizaje.
Finalmente, la docente Quispe Cansaya modificó su versión inicial y explicó que se encuentra atravesando problemas de salud, admitiendo que siempre utiliza un tono alto de voz que podría haber sido malinterpretado por los escolares como una forma de maltrato hacia sus personas.
Las autoridades de la UGEL San Román no se aproximaron al lugar de la protesta durante la presente jornada, mientras que los padres de familia continúan exigiendo firmemente que la docente sea retirada inmediatamente del salón debido a que los niños mantienen evidentes muestras de temor y rechazo hacia el ambiente educativo.
