Cuatro policías acusados de participar en un presunto asalto en Juliaca enfrentan hoy audiencia de prisión preventiva mientras que dirigentes como Orlando Sanga convocan a un plantón masivo desde la una y media de la tarde para presionar por su encarcelamiento inmediato.
Orlando Sanga, dirigente de Juliaca, confirmó que estos agentes formaban parte de una banda criminal que operaba desde la comisaría de Santa Bárbara donde gracias a estas capturas se desarticularon cinco organizaciones delictivas además de los cuarenta y cinco policías ya arrestados por delitos similares.
El dirigente cívico observó una notable reducción de la delincuencia en el centro de la ciudad tras estas detenciones, aunque señaló que la participación de efectivos de la Policía Nacional en actividades ilícitas continúa siendo un problema grave que requiere intervención urgente.
Sanga criticó duramente la mesa de trabajo sobre seguridad creada para combatir a policías delincuentes porque sostiene que se distrae con funciones municipales como fiscalizar discotecas en lugar de concentrarse exclusivamente en su labor fundamental de combatir la corrupción policial.
El representante ciudadano reveló la existencia de una lista con ciento setenta y cuatro policías supuestamente protegidos por el coronel Acosta quien rechazó este documento alegando que era completamente falso mientras que esta protección a presuntos delincuentes genera indignación entre la población juliaqueña.
Orlando Sanga detalló que los delitos imputados a estos efectivos incluyen ser parte de una organización criminal además de acusaciones por arranchar drogas ilegales, oro y cometer diversos actos de corrupción que afectan gravemente la seguridad ciudadana en la región.
El dirigente lamentó la actitud desafiante del coronel Acosta quien desobedece las órdenes del general Ninalaya que había solicitado suspender los operativos de tránsito mientras se investigan estas irregularidades que involucran a miembros de la institución policial local.
Finalmente, Sanga concluyó que el coronel Acosta se burla del pueblo juliaqueño actuando como su enemigo en lugar de proteger a los ciudadanos por lo cual exigen su remoción inmediata junto con la aplicación de prisión preventiva para los cuatro policías implicados en actos criminales.
