A puertas de un proceso electoral, han salido múltiples encuestas; sin embargo, a simple vista, la gran mayoría están vinculadas a determinados partidos o candidatos y no reflejan la percepción de lo que realmente la ciudadanía prefiere.
Para el director del Semanario Apuntes a Lápiz, Julio Failoc Rivas, una verdadera encuesta sí puede tener errores, por ejemplo, en el ponderado a determinada persona, que puede variar en un 5 %, ya sea a favor o en contra.
Pero nunca consigna la permuta de candidatos, es decir, una encuesta real mantiene el orden de preferencia de los candidatos, más no los puede cambiar de orden, por ejemplo, subir a un candidato del quinto al primero lugar o viceversa.
“Esto demuestra que las encuestas son manejadas. No se hace un trabajo de campo y se presentan para ser vendidas al mejor postor. Alguien paga para que su candidato aparezca como favorito”, dijo.
Agregó que ello debilita el sistema político del país, más aún cuando la ciudadanía ha perdido la confianza en sus representantes y con un Parlamento que, de un tiempo a esta parte, hace lo que le da la gana.
Failoc Rivas, dijo que una encuesta no debería influir en la preferencia de la ciudadanía; sin embargo, más son los que quieren hacer “trampa” para posicionar a sus candidatos.
