La división de los políticos de derecha, obedece a una división económica y su mayor evidencia fue el nacimiento de la Unión de Gremios del Perú a partir de la fractura de la Confiep.
La Unión de Gremios del Perú vio la luz el 16 de julio del año 2021. Entre los muchos reproches de la dirigencia del nuevo gremio, a la cúpula de la Confiep, se distinguía claramente el haber tenido una actitud tibia frente a la elección de Pedro Castillo.
No era la primera vez que se daban estas diferencias. Décadas atrás, algunos empresarios querían que Fujimori continúe en el gobierno y otros apoyaron su salida. Más adelante, algunos, los más poderosos, auspiciaron a PPK y, otros, se quedaron con Keiko.
Francisco Durand, conocedor de estos temas, apuntaba que hay un sector de la élite económica más dialogante, “más democrática” si se quiere y, otro sector,profundamente autoritario y conservador.
Sin embargo, cabe apuntar que, más que sus vocaciones democráticas, las motivaciones empresariales siempre se encuentran en el beneficio.
Dentro de la Unión de Gremios del Perú, destacan la Asociación de Exportadores (Adex), la Cámara Nacional de Turismo en el Perú (Canatur) y la Sociedad Nacional de Industrias (SNI)
En tanto, en la Confiep, permanecen, entre otros, la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía, la Asociación de Bancos del Perú, la Sociedad Nacional de Pesquería y otros.
De un lado, el de la Unión de Gremios, predominan las actividades económicas ubicadas en medios urbanos y, del otro, el de la Confiep, se incluyen actividades económicas que se desarrollan en lugares distantes de la sierra, la selva o el mar.
Aquí el quid del asunto: mientras a unos empresarios les afecta de sobremanera la convulsión social, por ejemplo, con el bloqueo de los corredores mineros; a otro grupo de empresarios les importa poco si el interior del país se incendia o desaparece en un cataclismo, con tal de que no toquen las ciudades, los puertos, los aeropuertos y los atractivos turìsticos.
Por eso es que parte de la élite parece más “sensible” a los movimientos sociales y, el resto, parece completamente indiferente.
Esta diferencia de intereses se refleja en lo político, por ejemplo en las dos facciones de Acción Popular, en las posiciones de agrupaciones como Avanza País y el Partido Morado o en los movimientos a favor y en contra de Manuel Merino.
También se ven sus ecos en el periodismo capitalino pues, mientras algunos periodistas parecen absolutamente indiferentes a los movimientos sociales; otros, parecen “sensibles”. Se destaca el ejemplo de Rosa María Palacios, virtual vocera de los intereses mineros quien, destrozó la teoría del fraude a Pedro Castillo y, actualmente critica, con mucho cálculo, a Dina Boluarte.
También se debe observar que ambos bandos de la élite se unen cuando sienten amenazada su posición como cuando atacaron el empoderamiento de los grupos excluidos del poder durante el torpe pero genuinamente popular gobierno de Pedro Castillo.
Y hoy, en el gobierno de Dina Boluarte, se ven nuevamente enfrentados pues, mientras unos, aparentemente son considerados con las muertes en provincias; otros, exigen más balas.
Nuevamente, la diferencia de posturas, es el reflejo de la diferencia de intereses perjudicados con las movilizaciones sociales. Con las actividades mineras afectadas, algunos abogan por la salida de Dina Boluarte; mientras otros, fomentan la resignación. Y esto se refleja, igualmente, en la posición de sus periodistas, políticos y “técnicos” a su servicio.
Hasta ahora, el movimiento social era usado por uno u otro lado. El inducido movimiento social de oposición a Manuel Merino fue el último ejemplo.
Sin embargo, el terrible golpe de la pandemia, esa cachetada, ha sacado, un poco, a las masas de ese tablero en el que jugaban los dos grupos de élite, por eso, salió elegido Pedro Castillo y, por eso, ahora hay un naciente movimiento popular y provinciano que apunta a una larga permanencia.
Gente como Maquiavelo recomendaría identificar plenamente a estos dos bandos y fomentar sus enfrentamientos, hacer que se debiliten, no dejar que alguno se imponga y construir un mejor Perú mientras ellos se destrozan.
