El contador Juan Cayro refirió que aún persisten las prácticas históricas en la política peruana, donde la distribución de poder ha favorecido a grandes intereses económicos y a la élite política, dejando de lado los principios de meritocracia y afectando negativamente a la población en general.
Cayro explicó que, en gobiernos anteriores, como los de Alan García y Ollanta Humala, se observó una estrategia común; la asignación de cargos importantes a sectores afines, tanto dentro del Congreso como en el Ejecutivo, para garantizar la aprobación de sus propuestas sin mayor oposición. Esta dinámica, según el analista, ha permitido que los grandes poderes económicos, como la CONFIEP y asociaciones de sectores clave como la minería y la pesca, influyan en la toma de decisiones al colocar a sus representantes en puestos estratégicos dentro del Estado.
El analista también mencionó que, en muchos casos, estas designaciones se han hecho al margen de procesos transparentes, favoreciendo a personas cercanas a los círculos de poder en lugar de basarse en la competencia y los méritos profesionales. «El principio de la meritocracia se ha perdido en el país», afirmó Cayro, subrayando que los concursos públicos para la selección de funcionarios muchas veces son manipulados o simplemente no se realizan.
Uno de los problemas más graves que identificó es la falta de un verdadero sistema de meritocracia en la administración pública. Según Cayro, las normas actuales permiten que hasta el 5% de los trabajadores en una entidad sean cargos de confianza, una cifra que considera excesiva y que debería reducirse al 1% para evitar el ingreso de personas por favores políticos. Además, señaló que, en muchas entidades, especialmente en municipalidades y gobiernos regionales, la implementación de normas que promuevan la meritocracia ha sido rechazada o ignorada.
Cayro también expresó su preocupación por el futuro del país, advirtiendo que sin una base sólida de meritocracia y sin la eliminación de prácticas clientelistas, el Perú continuará enfrentando problemas de fragmentación y falta de cohesión social. «El futuro del país se construye hoy», afirmó, enfatizando la necesidad de sentar bases sólidas para un desarrollo sostenible y equitativo.
