El caos vehicular en la avenida Principal del centro poblado La Rinconada colapsa cada lunes la salida hacia Juliaca, dejando atrapados a cientos de pasajeros entre minivans, autos particulares y transporte público que compiten por espacio sin ningún tipo de regulación municipal.
El tramo entre el centro de salud y el terminal terrestre se convierte en un embudo donde los vehículos de las rutas a Juliaca y Azángaro se entremezclan sin orden, generando congestiones que se extienden por horas y obligan a los usuarios a caminar largas distancias con sus pertenencias.
La Municipalidad del Centro Poblado de Rinconada no implementa ningún plan para ordenar el transporte, pese a que este problema se repite año tras año y afecta directamente la movilidad de los pobladores de Minas Rinconada y zonas aledañas.

Muchos conductores informan que optan por dejar a los pasajeros antes de llegar al terminal, algunos en el barrio Santa Rita, otros cerca del mercado, lo que fuerza a familias completas a caminar entre el tráfico pesado con niños y equipaje bajo condiciones inseguras.
La falta de señalización vial y cruces peatonales agrava el riesgo de accidentes, ya que las personas deben esquivar vehículos estacionados y en movimiento para cruzar la avenida, una situación que se vuelve más peligrosa durante las horas pico.

Este problema crónico de transporte refleja la ausencia de políticas públicas efectivas en una zona de alto flujo vehicular, donde los usuarios exigen soluciones concretas que garanticen su derecho a una movilidad segura y eficiente.