Un estudio publicado en Nature encontró pruebas químicas irrefutables de que la Tierra poseía corteza continental sólida y procesos de reciclaje tectónico hace más de 4000 millones de años. Investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison liderados por el geocientífico John Valley demostraron que el escenario para la vida estaba listo 800 millones de años antes de los primeros fósiles conocidos.
El equipo analizó circones de Jack Hills en Australia Occidental utilizando el instrumento WiscSIMS de altísima precisión alojado en el campus universitario. Los científicos desarrollaron nuevos procedimientos para medir elementos traza dentro de objetos microscópicos de una décima parte del diámetro de un cabello humano, buscando huellas químicas reveladoras.
«Son pequeños archivos históricos y llevan una cantidad enorme de información. Los circones Hádicos son literalmente tan pequeños que no puedes verlos sin una lente», explicó Valley. El investigador destacó que estos minerales cuentan la historia desconocida de la Tierra más temprana mediante su composición química preservada.
Dos historias geológicas completamente diferentes
Los circones son los minerales más antiguos del planeta, formándose cuando el magma se enfría y cristalizando como cápsulas del tiempo prácticamente indestructibles. Del tamaño de un grano de arena, estas pequeñas estructuras conservan el único registro directo de los primeros 500 millones de años de existencia terrestre.
Al comparar los circones australianos con otros del Eón Hádico encontrados en Sudáfrica, los datos mostraron historias completamente diferentes. Los circones sudafricanos tenían la firma química de rocas primitivas formadas directamente del manto terrestre, confirmando la teoría clásica de la tapa estancada rígida e inmóvil sobre la superficie planetaria.
Los circones de Jack Hills revelaron otra realidad sorprendente sobre el planeta primitivo y su evolución geológica temprana. La mayoría no provenían del manto sino de corteza continental formada sobre una zona de subducción, sugiriendo que la Tierra era geológicamente diversa desde el principio de su historia conocida.
Implicaciones para el origen de la vida
El mecanismo primitivo de subducción descrito por Valley no es exactamente la tectónica de placas moderna que mueve horizontalmente los continentes a la deriva. Los científicos imaginan penachos de roca muy caliente subiendo desde las profundidades, derritiendo la corteza y creando una circulación que arrastraba rocas superficiales hacia abajo verticalmente.
«Si tienes material en la superficie, significa que la superficie tenía agua líquida en el Hádico. Cuando llevas ese material hacia abajo está húmedo y se deshidrata», afirmó Valley. El agua causa fusión y forma granitos, la piedra angular de los continentes que flotan sobre el manto.
Las implicaciones van mucho más allá de la geología porque tocan la biología y la existencia humana misma. Si hace 4000 millones de años ya teníamos océanos de agua líquida y tierra firme estable, entonces existían los ingredientes básicos para el desarrollo de la vida en el planeta.
