El Ministerio de Cultura del Perú declaró como Patrimonio Cultural de la Nación a la danza y música Lawa k’umu, originaria de Acora, en el altiplano puneño. El antropólogo Aldo Rojas detalla que esta expresión cultural, anterior a la cultura inca, nació en las entrañas del pueblo aymara y está vinculada a las costumbres ancestrales de la cosecha y el agradecimiento a la Pachamama.
La singularidad de esta manifestación artística radica en su instrumento musical principal, fabricado con las raíces de la k’antuta, considerada la flor sagrada de los incas. Los sonidos graves y potentes que emergen de este instrumento de viento marcan el ritmo característico que distingue a los danzantes en cada presentación.
Los bailarines, conocidos antiguamente como «Lawa k’umu» y posteriormente como «Chacareros», destacan por su precisa coordinación y vistosos trajes que representan el enamoramiento de parejas y la celebración de la cosecha. Sus movimientos transmiten la conexión profunda con la tierra y las tradiciones del altiplano.
La presentación de esta danza cobra especial relevancia durante la festividad de la Virgen de la Candelaria, donde los grupos de Lawa k’umu se han convertido en protagonistas esenciales del evento cultural más importante de Puno. Su participación simboliza la continuidad de las tradiciones aymaras en la región.
La coreografía refleja la matemática precisión de los movimientos grupales, mientras que los trajes multicolores evocan la fertilidad de la tierra y el florecimiento de las chacras. Esta manifestación cultural representa la fusión entre la alegría colectiva y el profundo respeto por las costumbres ancestrales.
Los orígenes de esta danza se remontan a épocas anteriores a la cultura Puquina, aunque los investigadores continúan estudiando sus raíces históricas. La tradición se mantiene viva en las calles y escenarios de Puno, donde los danzantes preservan la esencia de su herencia cultural.
El reconocimiento de esta danza alcanzó un nuevo hito cuando una de sus representantes obtuvo el título de «Reina del Folklore 2025», llevando la belleza andina y la tradición del Lawa k’umu a un nuevo nivel de visibilidad nacional.
