En una profunda reflexión sobre el evangelio, el padre Luis Zambrano de la parroquia Pueblo de Dios invita a la comunidad a dejar de lado la idea de un Dios cruel y castigador analizando pasajes bíblicos y eventos actuales, como el colapso de un techo en Trujillo, cuestionando la mentalidad de atribuir tragedias a un castigo divino.
Luis Zambrano indica que, las escrituras del Antiguo Testamento presentan a un Dios que castiga, pero el Nuevo Testamento revela un Dios más misericordioso. Sin embargo, persiste en muchas personas creyentes la tendencia a interpretar sucesos dolorosos como un escarmiento divino por supuestos pecados.
Zambrano explica que Jesús, en los evangelios, aclara esta perspectiva al referirse a la matanza de galileos por Pilato y al derrumbe de la torre de Siloé. Jesús pregunta si estas víctimas fueron más pecadoras o culpables que otros, respondiendo enfáticamente que no, y llama a un cambio de camino.
Para Luis Zambrano, la clave no está en buscar culpables o castigos divinos ante las desgracias. Él propone ver estas situaciones como una oportunidad para reflexionar sobre cómo estamos viviendo y si realmente nos preocupamos por el bienestar de toda la sociedad.
En ese sentido, Luis Zambrano enfatiza la importancia de la política como herramienta para interesarse por los demás y buscar la justicia. Él anima a la ciudadanía a informarse, a tener una opinión y a organizarse para lograr cambios positivos en la comunidad.
Finalmente, Luis Zambrano concluye que el enfoque debe estar en aprovechar la vida para hacer el bien y evitar que nuestra propia inacción o decisiones castiguen a nuestra comunidad. La cuaresma, según él, es un llamado a la acción y a la responsabilidad social, no a la espera de un castigo celestial.
